El aviso rojo ha decaído en la Comunitat Valenciana con acumulados notables, como los 168 l/m2 recogidos en 24 horas en Cervera del Maestre según los registros de la Associació Valenciana de Meteorologia (Aemet), pero los acumulados fueron menores de los esperados en los pronósticos y modelos meteorológicos que estimaban hasta 400 litros por metro cuadrado (l/m2) en 24 horas en el litoral de la provincia de Castellón. Sin embargo, eso no significa que las previsiones erraran -ya hay comentarios en las redes denostando las predicciones-, pero el grueso de las precipitaciones cayó en el mar Mediterráneo y lo hizo de forma notable.
Los principales acumulados se concentraron sobre el Mediterráneo y con registros inéditos, incluso superiores a los esperados y por encima de la explosividad de las lluvias durante la dana del 29-O, como ha explicado el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, después del Cecopi de este viernes por la mañana. En solo 10 minutos, cayeron 160 l/m2 y, en menos de una hora, se registraron hasta 600 l/m2; dos cantidades con las que se baten todos los récords históricos del 29 de octubre de 2024. En Turís, donde más llovió esta tarde, se registraron 771 l/m2 en 24 horas y 184,6 l/m2 en una hora, la mayor cifra registrada nunca en España.
Es imposible realizar una hipótesis sobre el impacto que estas cantidades tan explosivas hubieran tenido sobre el litoral de la Comunitat Valenciana si el núcleo del anticiclón no se hubiese precipitado sobre el Mediterráneo. La tormenta ha estado muy activa durante la madrugada y así se observa el mapa de rayos caídos en las últimas horas frente a la costa del golfo de Valencia. De haberse generado más cercano al litoral, la situación este viernes sería completamente diferente con mayores acumulados y un impacto también completamente distinto; también al de la dana del 29-O porque el fenómeno era diferente. Entonces, no llovió prácticamente en València y su área metropolitana. Donde llovió ese día fue en las cabeceras de los ríos y barrancos: en Utiel, en Chiva, en Turís; y en las serranías de Cuenca y Castilla-La Mancha, lo que provocó un aumento de los caudales de todas las cuencas que desembocan en el Mediterráneo. Y ayer, aunque hubo acumulados importantes en localidades puntuales del interior y alguna crecida en determinadas cuencas, se esperaba que el impacto fuera principalmente en el litoral y el prelitoral.
Estos acumulados se corresponden perfectamente con un aviso rojo según los umbrales determinados por la Aemet. La situación de inestabilidad y de lluvias explosivas se previó y se cumplió. Pero, como insisten siempre desde la agencia meteorológica, el principal déficit de los modelos es detectar la zona exacta donde lloverá con más fuerza. «Es casi imposible -, explicaba el Jefe de Climatología de la Aemet en la Comunitat Valenciana, José Ángel Núñez, hace unas semanas a Levante-EMV- porque el carácter de los sistemas atmosféricos es caótico y turbulento». El especialista lo explicaba con una metáfora: «Si lanzas un barquito de papel a un río, puedes predecir de forma aceptable a qué distancia estará, aunque esté en una u otra parte de la orilla -, explica-. Pero si el río viene crecido y turbulento todo cambio y las incertidumbres aumentan». Al final «no hay dos situaciones iguales -, prosigue- y unas tienen una predictibilidad mayor».















