El Real Madrid, recientemente proclamado campeón de la Supercopa de Europa, es colista en la Euroliga. Los triunfos de Paris Basketball, Virtus y Estrella Roja dejan a los blancos en el pozo de la clasificación con un balance de (0-3). La tercera derrota llegó ante el Hapoel IBI Tel Aviv, que se impuso a los blancos por (102-98), confirmando las sospechas que indican que a la plantilla se le atraganta el estilo de Pedro Martínez.
Martínez no se muerde la lengua
Cuestionado por este mal inicio de temporada en Europa, el técnico catalán apeló a la unión de sus jugadores y al trabajo y el tiempo para «hacerlo mejor. De poco vale pensar en el pasado. Ahora estamos en otra realidad. Todo es diferente. Necesitamos trabajar juntos con la mentalidad de mejorar. Esto pasa por el día a día, por nuestra mentalidad de entender que la situación no es fácil. Pero no solo es eso. Debemos dejarnos de excusas y dejar de buscar culpables», finalizó.
«Necesitamos tiempo para hacerlo mejor. Somos un equipo en las buenas y en las malas. Debemos mejorar», concluyó el técnico blanco, al que le está costando implantar su plan de juego con mucho volumen de tiro y posesiones cortas, con rotaciones continuas en el banquillo y con jugadores que tienen que perder el miedo a lanzar desde cualquier posición y en cualquier momento. La situación es incómoda porque las tres derrotas consecutivas son un registro histórico negativo en la Euroliga. Han firmado el peor inicio europeo de sus 68 años de historia, ya que sus peores arranques fueron los de las temporadas 1999-00 y 2020-21, con dos derrotas consecutivas. A los problemas de adaptación al sistema de Martínez se suma que los partidos como visitante se han convertido en el punto débil del Real Madrid en Euroliga: en las dos últimas temporadas suma apenas un 34,2% de victorias lejos de Madrid, con balances muy pobres de 6-13 y 7-10. Una tendencia que vuelve a acrecentarse con las derrotas ante Dubai, Anadolu y Hapoel.
Martínez es un entrenador con una ética de trabajo muy exigente que pone al equipo por encima del jugador, lo que ha provocado que algunas estrellas hayan preferido salir de los equipos que ha dirigido el catalán. El último en hacerlo ha sido Mario Hezonja, que espero a conocer la elección del técnico para confirmar su marcha a la NBA. Se han quedado jugadores como Campazzo, Tavares o Llull, que poco a poco van integrándose en la pizarra de Martínez y su estilo de juego. El menorquín está teniendo un rol residual en la rotación del técnico, hecho que está siendo muy comentado.
Muchas novedades y la nueva pizarra
Las llegadas de Nick Smith Júnior, Shulga, Luwawu-Cabarrot, Jantunen, Pradilla, Sarr y Jones hacen que el equipo atraviesa por un momento complicado tratando de integrar a todo el bloque en la exigente y singular propuesta del entrenador catalán, que nada tiene que ver con la de Sergio Scariolo el año pasado. Un bandazo de la directiva blanca que llegó con el relevo en la cúpula de la sección tras completarse una temporada en blanco después de más de 15 años conquistando algún título temporada tras temporada. Martínez pide tiempo y eleva la exigencia a sus jugadores, que están pasando por un momento complicado. En el club entienden que estas dudas iniciales son lógicas debido a la adaptación necesaria, pero recuerdan que el Real Madrid ha arrancado ganando la Supercopa de Europa en Dubai en la primera toma de contacto del técnico y el equipo con la temporada.
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