- 23 ciudades salieron a la calle al mismo tiempo
- Barcelona cortó la Diagonal
- Málaga: más de 1.000 personas y tiendas de campaña
- De Sevilla a Zaragoza
- Jerez también salió a la calle
- Todo empezó a acelerarse con el caso de Maricarmen
- De 16 ciudades a una movilización todavía mayor
- El caso de Erandio muestra que no todo pasa por Madrid
- Burjassot: otra protesta consigue aplazar un desahucio
- Y ahora anuncian otras 22 movilizaciones
- El siguiente objetivo que empieza a aparecer: una huelga general
- Sol ya no explica por sí sola lo que está pasando
- El mapa de las protestas todavía puede crecer
Todas las cámaras apuntan a Sol.
Pero la protesta por la vivienda ya ha saltado mucho más allá de Madrid.
Mientras centenares de personas mantienen la acampada en pleno kilómetro cero, las movilizaciones se han extendido durante los últimos días por numerosos puntos de España.
Barcelona.
Málaga.
Sevilla.
Cádiz.
Córdoba.
Huelva.
Palma.
Zaragoza.
Jerez.
Y la lista continúa.
Lo ocurrido en la Puerta del Sol se ha convertido en el símbolo más reconocible de una movilización que ha adquirido dimensión estatal.
23 ciudades salieron a la calle al mismo tiempo
Uno de los momentos que permite medir la dimensión del movimiento llegó el lunes 28 de septiembre.
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas convocó concentraciones bajo el lema “Tomamos las plazas” en 23 ciudades españolas.
Mientras las tiendas continuaban instaladas en Sol, en otros puntos del país comenzaron a producirse concentraciones, asambleas y cortes de tráfico.
Madrid ya no estaba sola.
La protesta había comenzado a extenderse por el mapa.
Barcelona cortó la Diagonal
Uno de los escenarios con mayor repercusión fue Barcelona.
Centenares de activistas cortaron la avenida Diagonal frente al Palacio de Congresos coincidiendo con la presencia en la ciudad del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Los manifestantes reclamaban cambios en materia de desahucios y alquileres.
Durante la protesta aparecieron pancartas con mensajes como “Todas somos Maricarmen”, en referencia al caso que había desencadenado buena parte de las movilizaciones de los días anteriores.
También se reclamaron contratos indefinidos y se escucharon llamamientos a una huelga general.
Pero las movilizaciones en Barcelona habían comenzado mucho antes de esa concentración.
Durante la mañana, sindicatos de vivienda cortaron diferentes vías de la ciudad, entre ellas la avenida Meridiana y la calle Creu Coberta, y organizaron otras acciones.
Málaga: más de 1.000 personas y tiendas de campaña
A cientos de kilómetros de Sol, Málaga vivió su propia protesta.
Más de 1.000 personas se concentraron frente al Ayuntamiento, según la información publicada sobre aquella jornada.
Y ocurrió algo que inevitablemente recordó a Madrid.
Algunos participantes instalaron también tiendas de campaña.
La imagen que parecía exclusiva de la Puerta del Sol empezaba a reproducirse en otro punto del país.
De Sevilla a Zaragoza
La jornada dejó además movilizaciones en Sevilla, Cádiz, Huelva, Córdoba y Palma.
En Zaragoza, decenas de personas participaron en una asamblea convocada por el Sindicato de Inquilinas.
No todas las protestas tuvieron la misma dimensión ni adoptaron la misma fórmula.
En unas ciudades hubo concentraciones.
En otras, marchas.
En Barcelona llegaron los cortes de tráfico.
Y en Málaga aparecieron las tiendas.
Pero todas estaban conectadas por una misma cuestión:
la vivienda.
Jerez también salió a la calle
La movilización continuó extendiéndose.
En Jerez, unas 500 personas participaron el miércoles en una protesta convocada por el colectivo Jerez por la Vivienda.
La movilización partió de la plaza del Arenal y recorrió diferentes calles del centro bajo el lema “Jerez para vivir, por el derecho a la vivienda”.
La fotografía general empieza así a ser muy diferente a la que puede transmitir únicamente la acampada madrileña.
Sol concentra buena parte de la atención.
Pero no concentra toda la protesta.
Todo empezó a acelerarse con el caso de Maricarmen
El detonante inmediato de esta oleada fue el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, de la vivienda madrileña en la que había residido durante más de siete décadas.
Su caso provocó primero concentraciones y una gran manifestación en Madrid.
Después llegó la acampada de Sol.
Y las protestas comenzaron a multiplicarse por España.
Maricarmen alcanzó posteriormente un acuerdo que permitirá su regreso a la vivienda con un contrato de ocho años y un alquiler aproximadamente equivalente al que pagaba anteriormente.
Pero las movilizaciones no terminaron con ese acuerdo.
De 16 ciudades a una movilización todavía mayor
La expansión se produjo en cuestión de días.
El 24 de septiembre ya se habían registrado protestas vinculadas a la vivienda en 16 ciudades.
RTVE destacó entonces movilizaciones en lugares como Erandio, Canarias, Logroño y Zaragoza, además de otras ciudades.
En Tenerife, la presión social consiguió que el Gobierno canario paralizara el desahucio de una mujer con cáncer terminal, según la información publicada por RTVE.
Cuatro días después, la convocatoria estatal alcanzaba ya 23 ciudades.
El caso de Erandio muestra que no todo pasa por Madrid
Hay conflictos que preceden incluso a la acampada de Sol.
En Erandio, Vizcaya, inquilinos de una urbanización se encuentran movilizados después de que un fondo adquiriera un amplio número de viviendas de alquiler.
Los vecinos han recurrido también a la vía judicial y a la movilización colectiva para intentar permanecer en sus casas.
Otros conflictos se localizan en Barcelona, Valencia o Málaga.
Es decir, el problema que alimenta las protestas no tiene una única dirección ni un único escenario.
Burjassot: otra protesta consigue aplazar un desahucio
Las movilizaciones han tenido también consecuencias concretas fuera de Madrid.
Reuters recoge que una protesta consiguió retrasar un desahucio en Burjassot, en Valencia, dentro de esta oleada de movilizaciones de inquilinos.
Y este jueves se ha producido otro movimiento significativo en Barcelona.
El desahucio previsto de una mujer que llevaba diez años residiendo en un piso de Sant Andreu ha sido suspendido después de que su defensa invocara las nuevas medidas aprobadas por el Gobierno, todavía pendientes de convalidación parlamentaria.
Y ahora anuncian otras 22 movilizaciones
La protesta no termina con las acciones de esta semana.
Los sindicatos de inquilinas han anunciado 22 nuevas movilizaciones por todo el país para el fin de semana del 3 y 4 de octubre.
Entre las ciudades citadas se encuentran Madrid, Valencia, Sevilla y Bilbao.
Antes habrá otro movimiento coordinado.
Este jueves se han convocado caceroladas a las 20:00 horas frente a ayuntamientos para presionar antes de la votación parlamentaria de los decretos de vivienda.
El siguiente objetivo que empieza a aparecer: una huelga general
Hay una expresión que comienza a repetirse en las convocatorias.
Huelga general.
Todavía no existe una huelga general por la vivienda convocada.
Ese matiz es importante.
Lo que plantean los sindicatos es avanzar hacia esa posibilidad si las movilizaciones continúan creciendo.
Las protestas de este fin de semana se presentan precisamente como un nuevo paso dentro de esa estrategia.
Sol ya no explica por sí sola lo que está pasando
La Puerta del Sol continúa siendo el gran escaparate de las protestas.
Las tiendas de campaña.
Las asambleas.
Las pancartas.
Y la cercanía física con la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid han convertido la plaza en el epicentro mediático.
Pero quedarse únicamente con esa imagen deja fuera una parte importante de lo que está ocurriendo.
Porque mientras Madrid acampa, Barcelona corta calles, Málaga se concentra, Jerez marcha y decenas de organizaciones preparan nuevas protestas en diferentes ciudades.
El mapa de las protestas todavía puede crecer
El próximo fin de semana servirá para comprobar hasta dónde llega la capacidad de movilización fuera de Madrid.
Hay 22 protestas anunciadas.
Hay caceroladas convocadas.
Y los sindicatos de inquilinos hablan ya de avanzar hacia una huelga general, aunque ese escenario todavía no se ha formalizado.
Por eso, la gran imagen de las protestas por la vivienda de 2026 puede seguir siendo la Puerta del Sol.
Pero el dato que cambia la dimensión de la historia está fuera de la plaza:
la protesta ya se ha extendido por España y prepara otra oleada de movilizaciones.












