Una mujer acusó ayer en el juicio a dos hombres de violarla varias veces durante meses en la casa okupada donde convivían a las afueras de Palma. «Me sentía utilizada como una puta. Aguanté un infierno, me quería tirar a los coches para que me atropellaran«, declaró la víctima. Según su relato, los sospechosos la agredieron sexualmente de manera habitual pese a su resistencia. La Fiscalía reclama sendas penas de 12 años de prisión para ellos por delitos continuados de agresión sexual, así como una indemnización de 30.000 euros para la mujer. Ambos negaron todos los cargos en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Palma, que quedó visto para sentencia.
Los hechos ocurrieron entre septiembre de 2022 y enero de 2023 en la antigua possessió de Son Reus, donde en aquella época convivían una decena de personas como okupas. «A mí me llevó un amigo, yo no conocía a nadie de los que estaban allí», explicó la mujer. «Al principio teníamos buena relación, pero luego se fue aprovechando de las circunstancias», dijo sobre uno de los sospechosos. «Venía a mi habitación, me decía que su mujer le daba asco y me metía mano. Yo le decía que parara, pero no paraba», detalló la denunciante, que narró varios episodios de tocamientos y agresiones sexuales por parte de este acusado e incidió en que ella tenía ya problemas de movilidad. «No paró hasta que me fui de la casa. Él ya había hecho lo mismo con otras chicas», señaló. La fiscal recordó que este hombre ya ha sido condenado por otras agresiones sexuales.
Respecto al segundo procesado, la mujer explicó que dormían en la misma habitación. «Éramos buenos amigos hasta que me obligó a hacerle felaciones. Yo me sentía como una puta, me veía forzada. Le decía que no quería, pero me ponía la mano en la cabeza», narró.
La mujer aseguró que estas violaciones agravaron los problemas psiquiátricos que tenía. «Yo me tiraba en medio de la carretera para que me pillaran los coches. Aguanté un infierno. Ahora vivo en una caravana. A veces me quiero morir, me preguntó para qué sigo viviendo, porque para vivir así…», sentenció.
Una mujer que entonces era pareja de uno de los sospechosos y vivía también en la casa okupada confirmó que «él entraba en el cuarto de ella muchas veces y le metía mano«. «Yo no decía nada por miedo, solo le decía a ella que nos fuéramos de ahí y nos buscáramos otro sitio», contó esta testigo.
Los dos procesados negaron tajantemente los cargos. Uno de ellos apuntó a un complot contra él como origen de la denuncia. «Todas se han puesto de acuerdo que destrozarme. Me quieren preso, van a por mí», aseguró. El otro apuntó a una venganza de la mujer por no corresponderle. «Ella estaba obnubilada conmigo, pero yo le decía que éramos solo amigos. Muchas veces le tuvo que decir que no quería tener relaciones con ella», afirmó tras rechazar las acusaciones.
Al final del juicio, la fiscal mantuvo su petición de 12 años de prisión para cada uno de los procesados por delitos continuados de agresión sexual, así como que abonen sendas indemnizaciones de 15.000 euros a la víctima por los daños morales. Los abogados defensores, por su parte, solicitaron la absolución.
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