Los Mossos d’Esquadra han propuesto al juez rastrear los móviles de la madre y el padre del bebé maltratado en Barcelona que ingresó con graves lesiones en el Hospital Vall d’Hebron el pasado 16 de marzo, cuando tenía tan solo seis semanas. El objetivo es intentar ubicarlos durante los primeros días de ese mes de marzo, antes de que el niño, que ahora está con una familia de acogida, ingresara en el hospital, y averiguar si en algún momento alguno de los dos se quedó a solas con el pequeño, según fuentes conocedoras de la investigación. Por ahora, el progenitor, que declarará este jueves, permanece en prisión, mientras que la madre quedó en libertad por orden de la Audiencia de Barcelona tras permanecer encarcelada durante más de un mes.
A la espera del resultado de la geolocalización de los móviles y otras diligencias solicitadas, como el examen psicológico de los progenitores, el juez de violencia contra la infancia y la adolescencia de Barcelona ha continuado este miércoles con las declaraciones de cinco testigos, todos ellos médicos o enfermeras del Hospital del Mar y del Hospital de Sant Pau, por donde pasó el menor antes de ingresar en Vall d’Hebron.
El Hospital del Mar
El personal sanitario del Hospital del Mar ha explicado al juez, ante la presencia de la fiscal Elisabet Jiménez y de los abogados defensores, que, cuando los padres del niño lo llevaron al centro, no vieron signo alguno de maltrato ni un comportamiento anómalo por parte de los progenitores. Eso sí, los testigos descartaron que el hematoma que tenía el bebé en el escroto fuera producto de la bolsa de orina que le habían colocado ellos mismos, pues, como mucho, habría causado algún enrojecimiento en la piel por la tirita que la sujetaba. «Hace más de 20 años que ejerzo y nunca me ha pasado nada de eso», ha asegurado una doctora. Esta lesión en el escroto y otras lesiones anales descubiertas días después en otro hospital encendieron las alarmas y despertaron la sospecha de presuntos malos tratos por parte de los padres del niño, que fueron detenidos en el mismo Vall d’Hebron el 18 de marzo.
Los médicos del Hospital del Mar —centro que no ha sido expedientado ni sancionado por la Generalitat por este caso— han relatado durante su declaración que la madre del bebé nunca se presentó como enfermera, en contra de lo manifestado por los sanitarios de otros centros por los que pasó el bebé antes de llegar a Vall d’Hebron. En el Hospital del Mar, según las fuentes jurídicas consultadas, le hicieron al pequeño un electrocardiograma porque estaba alterado, tenía taquicardia y no paraba de llorar.
El padre imputado
El padre del bebé admitió ante su familia que había «zarandeado» al niño, que lo había tratado de forma «brusca», que quizá le había estirado fuerte de las piernas y que lo había envuelto con mucha fuerza en una manta para calmarlo. Lo reconoció a su cuñado, que le planteó el tema después de que la madre del pequeño se lo contara.
El juez de violencia contra la infancia y la adolescencia de Barcelona decidió el pasado 22 de junio mantener en prisión al padre. El magistrado consideró que todavía existían indicios contra él continúan y, por tanto, decidió no excarcelar al hombre, acusado de presunto maltrato continuado, lesiones y agresión sexual. Entre los argumentos que esgrime figuran el riesgo de fuga, la gravedad de la pena vinculada a los presuntos delitos y la posible obstrucción a la justicia. Este jueves el primogénito intentará en su declaración voluntaria intentar convencer tanto al juez como a los fiscales Elisabeth Jiménez y Félix Martín, de que le dejen en libertad. Hasta el momento, se ha negado, al igual que su pareja, que maltratara conscientemente a su hijo. Antes de su declaración, se practicará otros interrogatorios, entre ellos un doctor de Sant Joan de Deu y familiares de la madre del pequeño. En principio, no están señaladas nuevas comparecencias en el juzgado.
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