El ‘caso Maricarmen’ lo ha cambiado todo. No es que de pronto se haya aprobado en Consejo de Ministros un decreto sobre vivienda que estaba en coma desde hace meses: es que se han aprobado dos de un golpe. Uno impulsado y negociado por el PSOE con sus socios de la diestra y de la siniestra y, aquí la novedad, otro que recoge las exigencias de Sumar y colectivos ligados al alquiler, pero que los socialistas y otros grupos parlamentarios no creen realista. En resumen: que por no romper el acuerdo del Gobierno de coalición a base de tiras y aflojas y mucha gesticulación, lo que se ha partido en dos ha sido el propio decreto.
Es evidente que Pedro Sánchez, deseoso además de dar un meneo a la agenda social en tiempos en que la (mal gestionada) crisis de Ceuta amenaza aún más su futuro, ha puesto la aprobación del demandado decreto de vivienda por encima de todo. Ha olfateado la disyuntiva: o encontraba una oportuna liturgia, o le echaban a patadas desde su propia parroquia. Por muchos fieles que pueda seguir teniendo, si es que los conserva, hay varias generaciones llenas de motivos para exigir que tener un techo digno sin morir en el intento no sea una cuestión de fe, sino de gestión.
Eso explica que los socialistas, que llevan ocho años gobernando y a los que las encuestas no le son propicias, hayan tratado de cuadrar a toda prisa un círculo con los partidos a su izquierda y también con la derecha nacionalista para, aprobado ya en Moncloa un decreto imperfecto (es decir, que incluye propuestas de aquí y de allá rebajadas en pro del pacto), pueda salir adelante en el Congreso. De lo contrario, sería puro humo que desaparecería en menos de un mes, plazo máximo de tramitación parlamentaria.
Ese primer decreto-ley contempla mayor protección frente a los desahucios, la regulación de alquiler de temporada y por habitaciones, la prohibición de compra de vivienda por fondos ‘buitre’ y la prórroga de dos años en contratos de alquiler, entre otras cosas. El segundo, apadrinado por Sumar y por colectivos como el Sindicato de inquilinas, propone la renovación automática de los contratos. Es obvio que después de días de negociación y mucho amago de amenaza al calor de la acampada-protesta en la madrileña Puerta del Sol, PSOE y Sumar, socios de coalición, han decidido separar en el primer decreto todo aquello que puede ser aprobado en votación por la izquierda, pero también por PNV y Junts, a fin de que den los números. En el segundo, un apéndice del primero, han quedado recogidas las medidas que a buen seguro serán rechazadas por los conservadores nacionalistas cuando se sometan a votación.
Así las cosas, los socialistas han aprendido de un error anterior que ya cometieron en los bailes que se traen con Sumar en el seno del Ejecutivo: esta vez han forzado una votación exprés en el Congreso, este mismo viernes, para evitar que el segundo decreto esté vivo muchos días (como se mencionó anteriormente el tiempo máximo para ser convalidado en Cortes es de 30 días). Un decreto ley entra en vigor en cuanto es publicado en el BOE, después de aprobarse en Consejo de Ministros. Pero decae después si no obtiene los apoyos parlamentarios suficientes.
Por lo tanto, pudiera darse la situación de que en las horas que transcurren entre la publicación en el BOE y la votación del viernes, se soliciten por parte de interesados renovaciones automáticas de contratos, en la línea que les permita la letra pequeña de dicho decreto. Pero si después el decreto no se transforma en ley porque decae, el conflicto jurídico está servido con los caseros afectados. Eso es lo que ocurrió en abril de este año, cuando Sumar forzó otro decreto extraordinario para prorrogar dos años contratos de alquiler que vencían en diciembre de 2027. Durante varias semanas llovieron peticiones para prorrogar por parte de inquilinos a los que, una vez se rechazó aquel decreto, se les recomendó pleitear. Como a los que arrendaban. Todo por la inseguridad jurídica creada mientras duró la tramitación parlamentaria.
El PSOE no quería ese ruedo de nuevo. Al menos quería minimizarlo en lo posible. De ahí que tomara más fuerza su decisión de forzar que ambos decretos se sometan a votación este mismo viernes… aunque ello suponga dejar a Sumar sin tiempo para negociar su decreto, el troceado, que ya nace con poquísimas posibilidades de salir adelante. En todo caso tampoco podían permitirse los de Pedro Sánchez, ni la izquierda en general, no intentar sacar adelante ya de ya al menos un decreto sobre vivienda: la gente durmiendo en tiendas de campaña en Madrid y la decisión del fondo que promovió el desahucio de Maricarmen de echar marcha atrás, empujaban. Como el aumento del cabreo social y la cercanía de elecciones.













