Ni la lluvia —que obligó a trasladar la quedada a los soportales del Obradoiro— ni el incesante ir y venir de peregrinos impidieron que los libros tomaran la Praza do Obradoiro este domingo a partir de las 11.30 horas.
El contraste era evidente. Mientras una peregrina con trípode se hacía fotos enseñando la compostelana a la cámara, con la Catedral de fondo y ajena a lo que ocurría a sus espaldas, o un grupo ruidoso de argentinos celebraba entre vítores y aplausos la llegada al emblemático espacio compostelano; decenas de vecinos disfrutaban, en compañía, de un acto tan sencillo como revolucionario: la lectura.
Más de medio de centenar de vecinos respondían así a la quedada organizada como prólogo de la Semana do Libro de Compostela (SELIC), que celebrará su décima edición del 2 al 11 de octubre en la Praza da Quintana, para tomar uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y reivindicarlo como un lugar para estar, «encontrarnos e gozar xuntas do pracer da lectura».
El libro como puente para reivindicar espacios
Había quien llevaba un libro pendiente desde hacía meses, quien había escogido una de sus lecturas favoritas para volver a ella y quienes estrenaban alguna de sus últimas adquisiciones. Entre las manos se mezclaban lecturas de todo tipo, una variedad también reflejada entre quienes se sentaron a leer en el Obradoiro. Desde voces tan actuales como Punto de Araña, de Nerea Pallares, hasta libros tan populares como La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero; A praia dos afogados, de Domingo Villar; o As tolas que non o eran, de Carmen V. Valiña.
También había lecturas actuales como La víspera, de Maunel Jabois; y otras como Pánico y ternura, de Paz López; El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago; El buen vasallo, de Francisco Narla; La sociedad de la nieve, de Pablo Vierci; o Los ingratos, de Pedro Simón. Las novelas se entremezclaban al mismo tiempo que sus dueños compartían espacio bajo los soportales. Alguno de ellos, incluso, se lanzaron a leer en el micro ese párrafo o fragmento que tanto les había transmitido.
Entre peregrinos, páginas y letras: «Hoxe a praza é nosa» / Jesús Prieto
Pero la intención iba más allá de sentarse a leer. «A idea é recuperar os espazos de Compostela para facer actos tan simples coma este e tan cotiáns. Reunirnos coas nosas veciñas, mirarnos á cara, facer unha cousa tan básica e tan importante nestes momentos como é ler», explicaba a EL CORREO GALLEGO Lorena Conde, directora artística de la SELIC.
La propuesta busca retomar las plazas y recuperar esos espacios, marcados por la masificación turística, para el encuentro vecinal. Volver a utilizarlos para algo tan cotidiano como juntarse, sentarse, conversar o compartir una lectura. Y hacerlo, además, en un lugar tan emblemático como el Obradoiro, acostumbrado a ser punto de llegada, escenario de fotografías y lugar de paso de miles de visitantes.
«Hoxe a praza é nosa»
A diferencia del año anterior, en esta convocatoria la lectura no fue completamente silenciosa. La organización instaló un micro para que cualquiera pudiera compartir un fragmento, una cita que le hubiera gustado especialmente o simplemente recomendar una lectura.
Junto a Lorena Conde, en la presentación también participó la concelleira de Capital Cultural , Miriam Louzao, que también puso sobre la mesa la reivindicación existente tras esta iniciativa: «Un acto tan sinxelo como revolucionario como é encher o Obradoiro de libros«.
La cita, que se celebra por segundo año, pretende consolidarse como prólogo de la Semana do Libro de Santiago. «Pretendemos escribir ese prólogo para o libro que imos crear entre todos e todas a partir da semana que vén na praza da quintana coa SELIC», explicó la concelleira.

Entre peregrinos, páginas y letras: «Hoxe a praza é nosa» / Jesús Prieto
Este año, la SELIC lleva por lema ‘Onde nacen os libros’, un homenaje al libro como objeto y a todas las personas que hacen posible que termine llegando a las manos de un lector: quienes escriben, ilustran, editan y venden. Durante su intervención, Louzao aprovechó para leer un un fragmento de O silencio non arrola, de Adrián Noia, ganador del Premio SELIC 2025 . «Os libros existirán sempre que haxa alguén que os lea«, finalizó.
Después, fue el turno de los padrinos de la iniciativa y nuevos responsables de la librería Aenea, Iria Beiroa y Roi Rivera que, parafraseando el inicio de Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas, tomaron la palabra para reivindicar el papel de las librerías de barrio y la importancia de la lectura. «Os libros fannos libres», defendió Iria Beiroa, reivindicando que una actividad tan íntima como la lectura puede convertirse también en un acto de unión.
Y, a pesar de que seguía lloviendo y los peregrinos no dejaban de llegar, el Obradoiro volvió a convertirse este domingo, aunque solo fuera durante unas horas, en un espacio vecinal compartido.














