Las cámaras de la Puerta del Sol se desconectan mientras permanecen los manifestantes acampados

Las cámaras públicas que retransmiten en directo imágenes de la Puerta del Sol de Madrid han dejado de emitir este domingo, coincidiendo con la acampada instalada en la plaza tras la multitudinaria manifestación por el derecho a la vivienda. Las tres webcams de SkylineWebcams situadas en distintos puntos del entorno aparecen actualmente como “offline”, después de haber dejado de estar disponibles durante la noche del sábado.

La desconexión afecta a las tres cámaras que este servicio mantiene en la zona. Una de ellas ofrece una panorámica de la Puerta del Sol frente a la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid; otra está situada en la calle Mayor, con vistas hacia la plaza, y la tercera enfoca el entorno del cartel de Tío Pepe, el reloj de la Casa de Correos y el Kilómetro Cero.

El apagado no se ha producido, al menos por el momento, en el conjunto de las cámaras que SkylineWebcams tiene instaladas en Madrid. Las emisiones correspondientes a otros enclaves de la capital, como la plaza de Callao o la calle Alcalá, continúan funcionando con normalidad. La empresa italiana responsable de la retransmisión de estas imágenes ha sido contactada por elDiario.es para conocer los motivos de la interrupción, pero todavía no ha ofrecido explicaciones.

La situación también afecta a otras cámaras situadas en las proximidades de Sol. El servicio WhatAWeather, que reúne webcams destinadas principalmente a ofrecer información meteorológica, muestra igualmente desactivadas dos cámaras próximas a la plaza, mientras que el resto de sus dispositivos continúa operativo. Una de sus páginas mantiene la referencia a la webcam de Puerta del Sol, pero advierte de que la disponibilidad de las cámaras públicas puede variar y que estas pueden apagarse o cambiar de proveedor.

Por ahora, no se ha confirmado que la desconexión esté relacionada con la acampada. La coincidencia temporal se produce mientras la Puerta del Sol permanece ocupada por cientos de personas que han decidido prolongar la protesta por la vivienda durante el fin de semana.

Sol amanece entre tiendas de campaña

La plaza ha amanecido este domingo con un paisaje poco habitual. Más de 150 tiendas de campaña y alrededor de 500 personas, según los datos de la Delegación del Gobierno facilitados en el contexto de la protesta, permanecen en Sol después de que el Sindicato de Inquilinas convocara una acampada al término de la manifestación celebrada el sábado bajo el lema “Ni una Maricarmen más”.

Durante la madrugada, las tiendas fueron ocupando distintos puntos de la plaza mientras grupos de manifestantes compartían comida, organizaban los suministros y buscaban un lugar donde pasar la noche. Una carpa del Sindicato de Inquilinas ha servido como punto de coordinación y almacenamiento de material.

La protesta tiene, además, una fecha marcada en el calendario: el próximo martes, cuando está previsto que el Consejo de Ministros aborde un nuevo paquete de medidas relacionadas con la vivienda. Los convocantes pretenden mantener la presión hasta entonces.

Entre sus principales reivindicaciones se encuentran la prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional, una mayor protección ante la finalización de los contratos de alquiler y cambios para limitar determinadas prácticas vinculadas a los alquileres de temporada y por habitaciones. También reclaman modificaciones en la renovación de los contratos y medidas frente a expulsiones que consideran injustificadas.

La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, ha reclamado al Gobierno la aprobación de lo que la organización denomina el “decreto Maricarmen”, en referencia al caso que ha servido como catalizador de las últimas movilizaciones.

La presencia de tiendas en la Puerta del Sol ha recuperado inevitablemente imágenes asociadas a la acampada del 15-M de 2011, aunque las organizaciones convocantes insisten en que se trata de movilizaciones distintas y vinculadas a un conflicto concreto: el acceso a la vivienda.

En esta ocasión, el caso de Maricarmen Abascal, de 87 años, se ha convertido en uno de los símbolos de la protesta. Su situación ha estado presente durante la manifestación y durante la noche en Sol, donde los concentrados corearon consignas en su apoyo y llegaron a hacer sonar sus llaves al grito de “Tenemos las llaves de toda la ciudad”.

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