La empresa zaragozana Ebroacero, con más de 60 años de actividad, ha dado un importante paso en su estrategia de crecimiento con la adquisición de FTR, compañía ubicada en Torrijos (Toledo) y especializada en la fabricación de piezas de fundición de hierro.
La operación amplía las capacidades industriales del grupo y permite incorporar nuevos materiales, aumentar el rango de piezas que puede fabricar y preparar la puesta en marcha de una futura línea de fundición de acero inoxidable y, poder atender así, a proyectos que hasta ahora quedaban fuera de su capacidad de fabricación. La compañía está especializada en piezas de acero al carbono y trabaja con componentes de gran tamaño, pero la demanda de sus propios clientes la ha llevado a rastrear otras posibilidades.
“Lo que buscábamos era ampliar nuestra gama de productos. Somos una fundición de piezas de acero al carbono y queríamos incorporar otras calidades de acero. En concreto, estábamos buscando acero inoxidable y entrar en el ámbito del hierro y el hierro aleado”, explica Ignacio Giménez, director general de Ebroacero.
La oportunidad apareció en FTR. Aunque la actividad de la empresa de Torrijos está centrada actualmente en el hierro y sus diferentes aleaciones, sus instalaciones ofrecían además espacio para desarrollar una fundición de acero inoxidable. Una combinación que permite a Ebroacero avanzar en dos direcciones.
FTR, una pieza clave en el crecimiento de Ebroacero
La adquisición no supone la desaparición de FTR como marca. Ebroacero pasa a ser su propietario, aunque continuará funcionando de forma independiente. FTR mantendrá su identidad y su actividad, respaldada por más de 20 años de experiencia.
La operación permite compartir recursos y conocimientos. Los equipos comerciales, técnicos y administrativos podrán trabajar para ambas compañías, y especialmente se aprovecharán las relaciones ya existentes con clientes comunes. Esta complementariedad es una de las claves de la adquisición.
“En ocasiones nos llegan consultas sobre piezas que nosotros no podemos fabricar porque no son de acero al carbono y que, a partir de ahora, sí podremos a través de FTR”, señala Giménez.
La ampliación también permite cubrir un abanico más amplio de pesos y materiales. Ebroacero fabrica piezas de acero al carbono desde aproximadamente un kilo hasta 14.000 kilos, mientras que FTR trabaja con piezas de hasta 1.500 kilos en hierro, hierro nodular, hierros aleados y materiales de baja aleación.
Con la compra de FTR, Ebroacero podrá ampliar su gama de materiales y trabajar con acero inoxidable, hierro y hierro aleado. / Cedida
El próximo objetivo: fabricar acero inoxidable en Torrijos
El proyecto ya está en marcha. Ebroacero ha adquirido los hornos y está incorporando la maquinaria y los equipos necesarios para desarrollar la nueva actividad. La previsión es comenzar a obtener las primeras muestras durante el próximo verano, con capacidad para fabricar piezas de hasta 1.500 kilos.
Es también una forma de responder desde España a una demanda industrial que, en determinados proyectos, podría acabar buscando proveedores en otros mercados. “No hace falta irse a Italia, Turquía o China. Aquí, entre Zaragoza y Torrijos, ofrecemos la solución que necesitan las empresas, con la calidad requerida y a precios competitivos”, apunta Giménez.
Más capacidad para atender proyectos industriales en España y en el exterior
La incorporación de FTR refuerza la capacidad de Ebroacero para abordar proyectos en distintos puntos del territorio nacional. La ubicación de Torrijos, a unos 20 kilómetros de Toledo y próxima a Madrid, permite acercarse a mercados en los que la compañía aragonesa quiere seguir creciendo.
“Desde los inicios de Ebroacero, la exportación ha formado parte de nuestro ADN, tanto mediante ventas directas como a través de clientes españoles cuyos productos posteriormente se exportan”, explica Giménez. “Contamos con la capacidad y experiencia necesarias para atender proyectos tanto a nivel nacional como internacional, adaptándonos a las necesidades de cada cliente y llegando allí donde se nos requiera.”, añade.
La nueva estructura mantiene, por tanto, una vocación nacional e internacional, con Zaragoza y Torrijos como dos puntos de apoyo para desarrollar nuevos proyectos.
Fabricación de piezas a medida y acompañamiento técnico
En este tipo de proyectos industriales, la relación con el cliente comienza antes de la fabricación. Los equipos técnicos pueden asesorar sobre materiales, procesos y características de la pieza para buscar la solución que mejor se adapte a cada necesidad.
“Acompañamos al cliente desde el inicio del proyecto hasta el final”, resume Giménez.
La proximidad también se traduce en la posibilidad de realizar inspecciones y visitas a las instalaciones. Los clientes pueden comprobar directamente los procesos de fabricación y los controles asociados a cada proyecto.
Esta relación cercana resulta especialmente relevante cuando se trabaja con piezas que deben cumplir unas especificaciones concretas y que posteriormente se incorporarán directamente a instalaciones o maquinaria del cliente. “Garantizamos que la pieza tenga la calidad de material solicitada, que cumpla las verificaciones técnicas y los requisitos de inspección y que esté mecanizada de manera que pueda llegar al destino final y montarse directamente”, explica el director general.
Ebroacero fabrica piezas a medida a partir de los planos y especificaciones proporcionados por cada cliente. El proceso puede abarcar desde el diseño y la fabricación hasta el mecanizado, las verificaciones técnicas y la preparación de la pieza para su entrega. Siempre que el volumen de trabajo lo permite, la mayor parte del proceso se realiza dentro de las propias instalaciones.
Esta especialización ha permitido a la compañía desarrollar durante años trabajos para sectores como la construcción naval, las plataformas petrolíferas, la válvula pesada, la minería o el cemento.
“A lo largo de nuestra historia hemos tenido que especializarnos en piezas que otros fabricantes o fundidores no quieren o no pueden fabricar”, explica Giménez.
La sostenibilidad forma igualmente parte de esta evolución. La compañía trabaja desde hace años en aspectos relacionados con la gestión de residuos, las condiciones laborales y otros criterios que algunos de sus clientes revisan mediante procesos de comprobación e inspección.
Más capacidad y empleo para seguir creciendo
La adquisición de FTR también tiene una consecuencia directa sobre la dimensión de la compañía. Ebroacero cuenta actualmente con 97 trabajadores y FTR dispone de 15. La previsión es acercar la plantilla de Torrijos a las 30 personas ya en verano, por lo que la búsqueda de nuevos profesionales ha comenzado.
El crecimiento responde a una necesidad empresarial. La planta de Zaragoza mantiene un elevado nivel de actividad y las posibilidades de ampliación física son limitadas. Incorporar una fábrica ya operativa acelera el proceso frente a la alternativa de construir instalaciones desde cero.
“Nuestra intención es crecer y hacer Ebroacero más fuerte”, afirma Giménez. “Y no solo por la empresa y sus accionistas, sino también por los propios trabajadores y clientes”, argumenta.
Con la incorporación de Torrijos y el próximo desarrollo de la fundición de acero inoxidable, Ebroacero amplía su capacidad para ofrecer trabajos de transformación de hierro y acero inoxidable en España y refuerza su posición como proveedor industrial para proyectos que requieren experiencia, fabricación a medida y acompañamiento técnico.
Las empresas que necesiten desarrollar piezas de fundición a medida o estudiar proyectos en acero, hierro y, próximamente, acero inoxidable pueden conocer las capacidades industriales de Ebroacero y FTR y contactar con sus equipos técnicos a través de la web de la compañía.
Fuente: El Periódico














