La publicación de las nuevas memorias de Charles Spencer, hermano de Diana de Gales, ha provocado un enfrentamiento con Piers Morgan que amenaza con trasladarse a los tribunales. El popular periodista y presentador británico ha anunciado que emprenderá acciones legales contra el conde y contra Penguin, la editorial de la obra, por un pasaje de ‘El canto del cisne. Diana, mi hermana’ que le atribuye responsabilidad en la publicación de unas fotografías de la princesa obtenidas con una cámara oculta mientras hacía ejercicio en un gimnasio. Morgan considera las afirmaciones «falsas y difamatorias» y ha encargado a sus abogados que actúen.
El origen del conflicto se encuentra en el relato que Spencer hace de los días anteriores al funeral de Diana, celebrado en septiembre de 1997. En las páginas 87 y 88 del libro, el conde explica que telefoneó personalmente a varios directores de tabloides para pedirles que no acudieran a la ceremonia. Según su versión, todos aceptaron salvo Morgan: «El único que se mostró arisco […] fue Piers Morgan, del periódico ‘Mirror’, quien gruñó, molesto, antes de colgar».
Spencer vincula inmediatamente esa reacción a un episodio ocurrido cuatro años antes. «Supuse que Morgan debía de sentirse especialmente culpable», escribe antes de asegurar que él y su homólogo del ‘Sunday Mirror’ habían publicado las fotografías de Diana haciendo ejercicio con maillot de licra. Ahí está el error factual que ha desatado la amenaza legal.
Las fotos de Diana en el gimnasio
Las imágenes fueron publicadas por el ‘Sunday Mirror’ el 7 de noviembre de 1993 y posteriormente aparecieron también en el ‘Daily Mirror’. Morgan, sin embargo, no trabajaba entonces para el grupo: estaba en ‘The Sun’ y no se convirtió en director del ‘Daily Mirror’ hasta octubre de 1995, casi dos años después. Las fotografías habían sido obtenidas por Bryce Taylor, entonces propietario del gimnasio, mediante una cámara escondida. Diana inició acciones legales y el asunto terminó con un acuerdo extrajudicial.
Morgan ha reaccionado cuestionando no solo ese pasaje, sino la fiabilidad de las memorias. «¿Por qué deberíamos creer cualquier otra cosa que pone en este libro?», ha planteado en ‘Piers Morgan Uncensored’ después de recordar las fechas. El periodista sostiene que el error es especialmente grave porque, según él, resulta muy sencillo comprobar dónde trabajaba en 1993. También ha calificado lo escrito sobre él como una serie de afirmaciones «difamatorias» y ha asegurado que sus abogados enviarían una carta tanto a Spencer como a Penguin.
Spencer pide disculpas
Charles Spencer ha reconocido públicamente la equivocación y ha pedido disculpas. En el comunicado difundido por sus representantes admite que su suposición sobre el papel de Morgan en la publicación de aquellas imágenes era incorrecta. «Como historiador, la exactitud es importante», señala el texto. Un día después, Spencer ha calificado lo sucedido de «pequeño error» y ha anunciado que será corregido en la segunda edición. Mantiene, sin embargo, su versión de la conversación previa al funeral y continúa asegurando que Morgan estuvo «arisco y molesto» cuando le comunicó que no era bienvenido en Westminster.
Hermano y hermana pasando el rato en el alféizar de una ventana de Park House, 1970. / The Spencer Family
La disculpa no ha sido suficiente para Morgan. «Estoy que echo humo con esto», ha asegurado a ITV News antes de confirmar que mantiene su intención de emprender acciones legales contra Spencer y sus editores. Sus abogados, del despacho Schillings, reclaman que se retiren las afirmaciones que el propio conde ya ha reconocido como erróneas. Morgan también ha planteado una indemnización que, según ha anunciado, destinaría a The King’s Trust, y ha pedido que el contenido cuestionado desaparezca de los ejemplares del libro.
Trato directo con Diana
La relación entre Morgan y Diana fue más directa de lo que podría sugerir el enfrentamiento actual con su hermano. Morgan asegura que almorzó con ella y con el príncipe Guillermo en Kensington Palace cuando ya dirigía el ‘Daily Mirror’ y que, después, Diana llamaba ocasionalmente a su despacho o él contrastaba con ella determinadas informaciones. El propio Spencer deja constancia en sus memorias de que ambos se veían: recuerda que, cuando comentó a su hermana que tenía por delante una cita poco apetecible, Diana le respondió: «Considérate afortunado; ese mismo día yo tengo una comida con Piers Morgan».
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