Amparo Navarro (64 años) estrena su tercer curso como rectora de la Universidad de Alicante (UA). Navarro atiende a INFORMACIÓN en su despacho diáfano del Rectorado sentada al final de una mesa larga. Mantiene un tono serio e institucional que se ablanda mientras avanza la entrevista. Navarro abrió el curso académico la semana pasada con una advertencia clara sobre el descalabro en el informe PISA, que se elabora con alumnos de 15 y 16 años: «es muy importante que los estudiantes que recibimos vengan preparados».
Pregunta: En la apertura de curso dijo que le preocupaba la llegada de alumnos a la educación superior sin suficiente preparación. ¿Lo han detectado durante los últimos años?
Respuesta: Hemos detectado que muchos alumnos son mejores en algunas competencias, como en las nuevas tecnologías, o en los idiomas, o en la facilidad de hacer intercambios internacionales. Pero detectamos que son alumnos que cada vez más necesitan adaptaciones curriculares, que padecen una mayor ansiedad —sobre todo desde la pandemia— y que aveces no están adaptados a la capacidad de esfuerzo que requiere una carrera. No hemos detectado los resultados tan graves del informe PISA. Imagínate llegar a la universidad sin una buena comprensión lectora o flojeando en materias tan importantes ahora como las matemáticas y las ciencias experimentales.
Imagínate llegar a la universidad sin una buena comprensión lectora o flojeando en materias tan importantes en el mundo actual como matemáticas y ciencias experimentales.
P: ¿Cree que la IA ha influido en el descalabro?
R: ChatGPT y otras tecnológias son de hace dos años. La causa debe ser anterior. Lo dije en mi discurso. En esto no hay culpables, sino responsables. Todos tenemos esa responsabilidad. La educación va desde cero hasta 23. Las familias tienen que estar muy atentas y no solo delegar la formación en los profesores. Hay que revitalizar la autoridad de los profesores. Se les debe respetar mucho a través de un principio de autoridad empática. Hay que educar en cosas muy básicas como leer, escribir y hablar. Estamos un poco abducidos por el móvil.
La rectora, Amparo Navarro, en los exteriores del campus de la UA. / Jose Navarro
P: El plan Bolonia estableció una metodología más práctica en universidades. ¿Está anticuado? ¿Cómo evitar que los trabajos se hagan con IA?
R: Bolonia introdujo que el estudiante fuera protagonista de su aprendizaje. La evaluación continua y la resolución de casos prácticos se establecieron. Se necesitaba muchísima financiación —que no se obtuvo— para hacer grupos pequeños y que hubiera una relación permanente entre el profesor y el estudiante. Ha tenido fallos y éxitos. Ha llegado el momento de adaptar los planes de estudio a la nueva revolución pedagógica. Hay que enseñar a los alumnos no tanto a que sepan las respuestas como que sepan las preguntas que le tienen que hacer a ChatGPT. Deben tener espíritu crítico.
El estudiante, muchas veces, considera que no necesita ir a clase porque puede sustituirlo por ChatGPT.
P: ¿La IA favorece que algunos estudiantes crean innecesario asistir a clase?
R: El absentismo es una realidad. No ocurre en todas las carreras igual. Algunas son más prácticas y no se pueden hacer de forma telemática, como las de Ciencias de la Salud. Si tienes que ir al aula de anatomía, ver la disección de un cadáver o hacer la práctica en un hospital. Detectamos más en las Ciencias Sociales y Jurídicas, en las que, muchas veces, el estudiante considera que no hace falta venir a clase porque puede hacerlo a través de ChatGPT. El profesor imparte una clase activa en la que puedes preguntar. La experiencia universitaria solo la van a tener cuatro años y no es ir a clase, sino socializar con su generación.
P: A finales del curso pasado sufrieron un ciberataque, ¿qué sabemos ahora?
R: Lamentablemente, todas las administraciones públicas estamos sometidas a nuevas fórmulas de delincuencia. Siempre hemos tenido muy reforzada esa seguridad porque tuvimos el precedente de la Universidad Autónoma de Barcelona o el Ayuntamiento de Elche. El ciberataque pudimos controlarlo desde el minuto uno. Tenemos muy buenos informáticos, muchos de ellos han salido de la Escuela Politécnica Superior. Los servidores fueron apagados al mínimo forcejeo. Eso nos permitió que no se perdiera ningún dato, ni hubiera destrozos y que se nos pidieran un rescate. Hemos tenido mucho cuidado en revisar los servidores. En otras administraciones han tardado años en recuperar y revisar todo. La Universidad de Alicante lo ha hecho en tiempo récord. Estamos muy atentos a que todos cumplan las instrucciones. Somos una universidad muy grande y hay teletrabajo. En cuanto alguien se conecta a un servidor, podemos correr peligro. Tras el ciberataque recibimos la acreditación de calidad del Instituto Nacional de Ciberseguridad.

La rectora Amparo Navarro durante la entrevista con INFORMACIÓN en su despacho de la UA. / Jose Navarro
P: Usted pidió en el acto de apertura un pacto de Estado por la Educación, ¿en qué debe consistir ese acuerdo?
R: Todo se basa en una ley que depende del Congreso de los Diputados en el que están representadas todas las fuerzas políticas. Hayz que hacerlos sin prejuicios ni crispación. Se debe consultar a los científicos y establecer el modelo de educación en España que tenga estabilidad. Que no se utilice políticamente. Como el pacto de Toledo, que las pensiones sean una línea roja con la que no se pueda jugar. Que se escuche a los profesores y a las universidades. Ese es el gran pacto que el Estado y las comunidades autónomas deben hacer.
Puede volverse al examen oral que otorga competencias muy importantes en el mundo actual o poner muchísimos exámenes prácticos.
P: ¿Hay una falta de atención mayor en las aulas por parte del alumnado? ¿Qué hacer con lo móviles?
R: Los estudiantes son adultos, no se les puede decir que dejen el móvil fuera del aula. Daría un poco igual porque van con ordenadores desde hace muchos años e incluso ha sido una gran reivindicación de los estudiantes que hubiera enchufes en las aulas. Pedimos que los móviles estén apagados. Tenemos una normativa para evitar el plagio y el fraude académico. La cuestión no es no utilizar las nuevas tecnologías. Las calculadoras se usan en determinados exámenes. Hay que cambiar en qué competencias se evalúa a un estudiante. Un caso práctico en el que hay que poner en cuestión muchos elementos no se puede resolver con un móvil. En algunos casos se puede volver al examen oral que otorga competencias muy importantes en el mundo actual o poner muchísimos exámenes prácticos.
Le pido al Ministerio de Educación que ponga en marcha la comisión mixta para alcanzar la inversión del 1 % del PIB en educación superior que exige la LOSU.
P: ¿Qué necesita la UA? ¿Que le pide a la Conselleria de Educación y al Ministerio?
R: Al Ministerio, que ponga en marcha la comisión mixta entre el Estado, las comunidades autónomas y las universidades para alcanzar la inversión del 1 % del PIB en Educación Superior que exige la LOSU. A la Generalitat le pido que desarrolle la financiación por necesidades singulares, porque cada universidad es diferente. Tenemos gran necesidad de infraestructuras. La Universidad de Alicante tiene 50 años, pero hay edificios con más de 100.
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