Mourinho ya ha desmontado el trampantojo budista con el que regresó a Madrid 13 años después. Tras el siniestro total en el derbi, el portugués desenterró la vieja hacha de guerra contra los árbitros. Un mantra que el club blanco ha utilizado durante los últimos años para enmascarar sus distintas crisis. De paso, recuperó un viejo elemento de atrezo: las fotocopias. Un recurso visual que ya empleó en su primera etapa en el Bernabéu y que ha sido recurrente durante su carrera.
Como con Clos Gómez en 2010
En diciembre de 2010, tras vencer por 1-0 al Sevilla, mostró una lista con 13 supuestos errores arbitrales de Clos Gómez. También le leyó la cartilla a la prensa imprimiendo artículos para repasarlos en rueda de prensa. En el caso de Rashford llevó una relación de los partidos y minutos disputados por el ex del Barça para responder a quienes le acusaban de no utilizarlo. En plena era de la inteligencia artificial, Mourinho recurrió ahora a una copia impresa de las acciones de Kang-in Lee y Cuti Romero sobre Valverde y Bellingham.
Lo que no se vio fue la impresora con la que obtuvo esa copia a todo color, aunque la calidad, por tratarse de una captura de pantalla, no fuera la mejor. Tenía bien preparado el discurso. Aunque no lo fotocopió, se sabía el currículum de Trujillo Suárez, un colegiado al que el entorno del Real Madrid tiene en el disparadero desde hace tiempo. Sobre todo, después del penalti no señalado sobre Mbappé la pasada temporada en Girona.
Lo que sí se vio fue a Mourinho pidiéndole explicaciones al colegiado en el Metropolitano. El “pobre árbitro”, Ortiz Arias, que, según el de Setúbal, no supo manejar la presión. Aunque sí la controló lo suficiente para no amonestarlo en el derbi, como hizo con Simeone cuando apenas habían transcurrido seis minutos. La tensión solo alegra a quien se sale con la suya. Y tanto en el resultado como en el planteamiento, el Cholo fue superior.
“Un pésimo arbitraje decide el derbi”
El saldo de amonestados aumentó en el túnel de vestuarios, donde se produjo una guerra entre bandos. Los dos banquillos fueron volcánicos. De puertas hacia dentro, el Madrid se quejó del mal comportamiento del árbitro con sus jugadores. Habló incluso de “una mala educación innecesaria a todas luces” por la que sus integrantes “alucinan”. Fruto de ese estupor se puso en marcha la fotocopiadora que inaugura la secuencia de imágenes que Real Madrid TV reproducirá durante los próximos días. La crónica oficial del club se tituló: “Un pésimo arbitraje decide el derbi”.
La derrota llegó en el peor momento posible, con el Real Madrid dejando dudas incluso en sus victorias. Un síntoma de debilidad interna y externa que no confirma la mejoría con respecto a la pasada temporada. Aunque el Comité Técnico de Árbitros haya vuelto a ser identificado como el enemigo número uno. Lo que suceda en la Champions determinará si el discurso supera las fronteras de LaLiga (cabe recordar el episodio con Vincic y Camavinga contra el Bayern), donde Julián Álvarez intentó construir el primer peldaño hacia su reconciliación.
Simeone realizó después del 2-1 la defensa más clara del futbolista desde el inicio de la crisis. En el campo, su hijo Giuliano pidió un aplauso para Julián cuando buena parte del Metropolitano lo pitó durante el cambio. Un gesto que ya había tenido en la presentación de la plantilla, en la que el argentino fue recibido con una pitada casi al nivel de las dedicadas a Vinicius y Mbappé.
El templo rojiblanco también lo aplaudió después de algunas acciones ofensivas. Es el camino de la meritocracia y el compromiso. Julián tuvo una ocasión idónea para redimirse, pero el perdón completo continúa a merced de una actuación decisiva. A ser posible, contra un rival del nivel de un Madrid en el que, ahora sí, Mourinho ha terminado de presentarse.
Fuente: Sport












