Charles Spencer (62 años), el hermano de Lady Di, dice que todo lo que se ha contado hasta ahora en su libro El canto del cisne: Diana, mi hermana -saldrá a la venta el próximo día 22 de septiembre, pero ya se están avanzando detalles de los primeros capítulos- es «verdad«.
Se mantiene, pues, en todo lo que está defendiendo. Esto es, que habló y discutió por teléfono con el entonces príncipe Carlos (77) tras la muerte de Diana. Que el hoy monarca, a su modo de ver, se mostró «eufórico» y que es cierto que le espetó aquella frase: «La olvidaremos muy pronto«.
Este viernes, 18 de septiembre, el Daily Mail ha avanzado el segundo capítulo, titulado Mi principal recuerdo después del funeral es la preocupación por la evidente falta de atención hacia Harry.

Diana de Gales junto a sus hijos.
Arguye Charles que existía esa «evidente falta de atención» por parte de la familia hacia Harry.
Que, por la edad, lo veía el más vulnerable y desprotegido; su hermano mayor, Guillermo (44), se mostró más sereno durante esos terribles días tras la partida de Lady Di. Nunca podrá olvidar Spencer el día que fue al Palacio de St. James, desde donde partiría la procesión fúnebre.
Antes de hablar con Carlos, de camino a su encuentro, «vi a William y a Harry en una habitación lateral, con el televisor grande encendido. Pensé en lo perturbador que debe ser ver el preámbulo del funeral de tu madre por televisión«.
«Me impresionó, por primera vez ese día (de muchas), la aparente serenidad de mis sobrinos en un momento tan difícil«, agrega. Sigue contando Charles que, en el funeral, «me acompañaron hasta mi sitio, junto a mi madre, en la linterna norte de la abadía».
«Más allá del ataúd, en la linterna sur, se sentaban las filas apiñadas de la Familia Real. Pensé en cómo algunos la habían apoyado en vida, mientras que otros se habían regocijado con la degradación que siguió a su divorcio«.
«Vi el rostro de la princesa Michael, a quien Diana consideraba su ‘vecina de pesadilla‘ en Kensington», recuerda Charles.

La portada del libro de Charles.
En este punto, destaca el desaire que protagonizó, en contraste, la princesa Margarita, quien había sido una gran aliada de Diana «hasta la entrevista en el programa Panorama«.
«Margarita jamás podría perdonar lo que consideraba un acto imperdonable de traición contra la Familia Real y optó por no hacer una reverencia ante el féretro de Diana cuando este pasó frente a ella aquella mañana».
Renglón aparte merece el momento en que la familia se dispone a buscar su posición en el cortejo fúnebre. Sabido es que Guillermo y Harry acudieron con el objetivo de que a Carlos no le insultara el pueblo, pero lo que se revela ahora es la voz cantante que tomó el hoy Carlos III.
Pero no, su padre, Felipe de Edimburgo, se puso serio, le paró los pies. «Cuando Carlos dijo: ‘Ahora, caminaré por el centro, con William a mi derecha y Harry a mi izquierda’, el príncipe Felipe lo contradijo con una voz serena que acalló cualquier posible disidencia».
«‘No, no lo haremos así. Charles representa a su hermana y a su familia, así que caminará en el centro, con Guillermo y Enrique a cada lado, y tú y yo estaremos en los extremos'». Apostilla Spencer: «El príncipe Carlos parecía dolido, pero se sometió a la autoridad«.
La humillación de Isabel II

La Reina junto a Lady Di.
Entre las líneas de este segundo capítulo hay un punto especialmente doloroso para Charles Spencer: el momento en que Isabel II le retiró el título de Alteza Real a Lady Di cuando se divorció de Carlos. Diana lo pasó francamente mal con aquello; lo vio y vivió como una vejación.
Para más dolor, cuando murió la Princesa hubo intención de volver a darle tamaña distinción. «‘Acabo de recibir una llamada de Su Majestad‘, me dijeron con el tono grave que siempre se adoptaba al hablar de la Reina, ‘y le gustaría devolverle a Diana su título de Alteza Real‘».
«Lo miré e intenté comprender el significado de lo que se estaba sugiriendo. ¿Qué querría Diana?, pensé. El despojamiento de ese título al divorciarse la había herido profundamente. Le pareció una actitud mezquina y vengativa«, narra Charles.
«Si bien ya no estaría casada con un futuro rey, siempre sería madre de otro. Tras un instante, supe cómo interpretaría ella este premio póstumo: ‘Es muy amable por parte de la Reina, por supuesto. Pero, ¿qué sentido tiene, Robert? ¿Ahora? Diana está muerta‘».

Isabel II posando con Diana, Carlos y sus dos hijos.
«Él asintió y bajó la mirada, luego dijo: ‘Pensaba que dirías eso‘. Desde entonces me he preguntado si mi respuesta fue la correcta. Quizás Diana habría visto algún sentido en que se grabara el título de Su Alteza Real en su lápida».
«Y, más importante aún, ¿quizás sus hijos habrían valorado este gesto de su abuela paterna hacia su madre?».
Dónde enterrar a Diana de Gales
En otro orden de cosas, Isabel II, «tras la muerte de Diana, expresó su deseo de que el ataúd de Diana fuera depositado en el cementerio real de Frogmore, cerca del Castillo de Windsor. Pero mi familia estaba decidida a que Diana volviera a Althorp«.
Abunda Charles en la idea: «Sabíamos que ella lo habría deseado. Además, al haberle retirado el título de Althorp como parte de la humillación sufrida en su divorcio, casi un año antes de su muerte, Diana ya no tenía derecho a la residencia real de Frogmore».














