Una botella de vino de Alicante recuperada de un barco hundido hace más de dos siglos forma parte de la exposición «Naufragios, arqueología sumergida», que abre sus puertas este jueves en CaixaForum Zaragoza. La pieza procede del pecio Deltebre I, una nave inglesa que terminó bajo las aguas de Tarragona durante la Guerra de la Independencia.
El vino alicantino aparece entre los 38 objetos recuperados de aquel navío que pueden contemplarse en la muestra. Según la información de la exposición, se trataba de un producto especialmente apreciado en la época y llegó a contar entre sus admiradores con figuras como el escritor ruso Fiódor Dostoyevski.
Un equipo de bodegueros alicantinos acudió a Girona para comprobar el hallazgo y conocer los restos del barco, según informa la web de Vinos DOP Alicante. En ese viaje se pudo oler y probar el vino –que había sufrido cierta contaminación por los procesos de conservación del corcho y del cristal– y se complementó con unos análisis en laboratorios específicos que concluyeron que era vino de una calidad muy alta tanto por variedad, zona de cultivo, posible crianza, etc, que contenía azúcar y otros rasgos típicos de la zona que se añaden a la afición de los ingleses a nuestros vinos.
Imagen del hallazgo cuando fue expuesto en el Museo d’Arqueologia de Catalunya en Girona. / Vinos DOP Alicante
Un vino de Alicante que viajaba en un barco de guerra
La botella forma parte del apartado «Mar y conflicto», dedicado a explicar el papel que también desempeñaron los océanos y las rutas marítimas durante los enfrentamientos bélicos.
El protagonista de esta sección es el Deltebre I, un barco inglés hundido frente a la localidad tarraconense del mismo nombre durante la Guerra de la Independencia. De su interior se han recuperado objetos que permiten reconstruir tanto su función militar como la vida cotidiana de quienes viajaban a bordo.
Junto a la botella de vino de Alicante aparecen un cañón de bronce fechado en 1793, herraduras de caballo, balas de mosquete, proyectiles de artillería, bombas de mortero, botas y cepillos, entre otros materiales.
Son objetos que permanecieron bajo el agua durante generaciones y que ahora permiten conocer con detalle cómo se abastecían y funcionaban estas embarcaciones.
Tres barcos hundidos y 134 piezas originales
La exposición reúne un total de 134 piezas originales procedentes de tres naufragios localizados en las costas mediterráneas españolas y propone un recorrido por diferentes etapas de la historia a través de aquello que quedó detenido bajo el mar.
Ánforas griegas y romanas, cerámicas, objetos militares o recipientes para transportar alimentos y bebidas permiten reconstruir siglos de comercio, navegación y conflictos.
La muestra está organizada en cinco ámbitos y comienza con «Dentro del gran azul», un espacio dedicado a la evolución de la exploración submarina y al nacimiento de la arqueología subacuática como disciplina científica.
Una escafandra de finales del siglo XIX, ánforas romanas y antiguos documentos sobre las primeras operaciones para recuperar objetos del fondo del mar introducen al visitante en esa historia.
Del comercio romano a un barco griego
El segundo apartado, «El mar, la gran vía de comercio», se centra en el Culip IV, una embarcación romana del siglo I después de Cristo localizada en Cadaqués en 1984.
Fue la primera nave excavada completamente en España utilizando métodos científicos de arqueología subacuática. De ella se exhiben 36 objetos, entre los que se encuentran ánforas, piezas cerámicas y una caracola que se utilizaba para emitir señales acústicas.

El entonces conseller de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Ferran Mascarell, fotografiando la histórica botella. / INFORMACIÓN
Otro de los grandes protagonistas es un barco griego descubierto en Pollença, Mallorca, en 2002. Su casco de madera presenta un excepcional estado de conservación y permite conocer cómo se construían las embarcaciones del siglo VII antes de Cristo.
Entre los objetos recuperados figuran toneles, ánforas utilizadas para transportar vino de Quíos y herramientas de hierro.
Las historias que permanecieron bajo el Mediterráneo
La última parte de la exposición se centra en el trabajo que comienza cuando las piezas salen finalmente del agua y llegan a los laboratorios y centros de investigación.
Entre los objetos expuestos aparecen también ánforas béticas y hasta 280 monedas procedentes de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, cuyo pecio protagonizó un conocido conflicto relacionado con el expolio de patrimonio submarino.
El recorrido incorpora además recreaciones tridimensionales de los naufragios, una banda sonora inmersiva creada por Clara Aguilar y un vídeo final que busca acompañar simbólicamente al visitante en su regreso a la superficie.
La exposición podrá visitarse en CaixaForum Zaragoza hasta el 7 de febrero y llega a la ciudad después de haber pasado por Girona, Lleida y Tarragona.
Entre cañones, ánforas y monedas, una pequeña botella recuerda además que los productos alicantinos también viajaban por las grandes rutas marítimas europeas mucho antes de convertirse en parte de un museo.
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