La policía de Francia colgó este martes las esposas en protesta por la falta de medios en el cuerpo y los bajos salarios. Miles de agentes desfilaron por los Campos Elíseos de París desde primera hora de la mañana hasta llegar a las puertas de la Asamblea Nacional para demostrar a la clase política «su cólera» y denunciar un «hastío general a un Gobierno que les desprecia», según el sindicato Alianza.
Los mismos agentes que por lo general controlan las manifestaciones han sido llamados a tomar las calles, dejando imágenes insólitas. Frente al Parlamento francés, un grupo de policías disfrazados de la muerte han incendiado varios ataúdes en los que se podía leer “RIP POLICE”, como símbolo de la muerte lenta de los cuerpos. Mientras esto sucedía en el centro de París, en las cercanías del aeropuerto de la capital, Roissy-Charles-de-Gaulle, el sindicato Un1té también se movilizaba.
Detrás de las concentraciones se esconde una larga lista de demandas. Los sindicatos exigen, en particular, un aumento de la bonificación por servicio especial (ISSP) y de su «prima por riesgo», que no se ha incrementado desde 2019. También exigen recursos adicionales para el personal administrativo, técnico y científico, así como respuestas sobre las trayectorias profesionales y los niveles de plantilla. La organización estimó recientemente que sus necesidades para el cuerpo policial ascienden a entre 300 y 500 millones de euros adicionales al año.
Ante el malestar, los sindicatos han sido recibidos este martes de nuevo por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien también fue en su día prefecto de París. Una reunión que los policías tildan de «decepcionante» ante la falta de respuestas concretas a sus peticiones.
Precariedad y agotamiento
Estas movilizaciones no son sólo una cuestión salarial, sino también una sensación de agotamiento cada vez más generalizada entre los distintos grupos de policías. «No damos abasto. Faltan medios, tanto de agentes como de material, además de la ausencia de reconocimiento salarial», se quejaba uno de ellos durante la manifestación para la cadena pública francesa, reconociendo que las condiciones laborales se están deteriorando cada vez más.
La salud mental en las filas de la policía francesa es otro de los puntos que preocupa (y mucho). Solo en 2024, 53 agentes se quitaron la vida. La mayoría utilizando su arma reglamentaria, y algunos casos, en las propias comisarías, según datos del Senado.
Estas concentraciones se producen tras varios meses de tensión entre los sindicatos y el Ministerio del Interior, con el que se han reunido en varias ocasiones sin obtener avances suficientes, derivando en una de las mayores crisis que se recuerdan. El cuerpo policial ya ha advertido que este 15 de septiembre podría ser la primera de muchas huelgas si el Gobierno no actúa antes de presentar la revisión de los presupuestos de 2027.
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