- El Gobierno asegura que Almaraz es una excepción
- Las eléctricas quieren prolongar el resto de centrales
- El calendario que sigue vigente
- Sustituir la generación nuclear
Fuentes del sector energético explican a Confidencial Digital que la intención es dejar pasar lo que resta de legislatura y plantear las nuevas solicitudes cuando haya un nuevo Gobierno.
La estrategia llega después de que el Ejecutivo haya autorizado la continuidad de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030.
El Ministerio para la Transición Ecológica confirma a ECD que, por el momento, no ha recibido ninguna otra petición para ampliar la vida de las centrales.
El sector no renuncia a prolongar el funcionamiento del parque nuclear. La intención es retrasar el movimiento y esperar a un escenario político diferente para plantear las siguientes ampliaciones.
El Gobierno asegura que Almaraz es una excepción
El Ejecutivo aprobó a mediados de agosto la ampliación de la autorización de explotación de Almaraz, en Cáceres. La decisión retrasa hasta junio de 2030 el cierre de la planta, cuyos dos reactores tenían previsto cesar su actividad en 2027 y 2028.
El Gobierno insiste, sin embargo, en que esta decisión no supone un cambio en su política nuclear ni abre automáticamente la puerta a la continuidad del resto de instalaciones.
“La ampliación está acotada exclusivamente a Almaraz”, aseguró este miércoles, en el Congreso, la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen.
“No es ningún precedente. No se altera el resto del calendario de cierres”, añadió. De acuerdo con los planes actuales, el apagón nuclear definitivo continúa fijado para 2035, cuando está previsto que deje de funcionar la última central.
Aagesen también defendió que “no se modifica la política energética del Gobierno”, y recalcó que el Ejecutivo continuará apostando por las energías renovables, la electrificación y el almacenamiento.
La vicepresidenta justificó la excepción de Almaraz por “la coyuntura energética actual” y la “enorme incertidumbre en los mercados internacionales”, en un momento marcado por el incremento de las tensiones en Oriente Medio.
Las eléctricas quieren prolongar el resto de centrales
La posición del sector es diferente. Las grandes compañías eléctricas pretenden seguir defendiendo la continuidad de las centrales nucleares y que las futuras renovaciones de sus autorizaciones sean más largas que la concedida a Almaraz.
Fuentes del sector de la energía explican a ECD que las nuevas peticiones se plantearán en la próxima legislatura, por lo que será el Gobierno que salga de las elecciones el que tenga que pronunciarse sobre ellas.
Las compañías ya habían manifestado, antes de la decisión sobre Almaraz, su intención de prolongar la vida del parque. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, aseguró que pedirán la ampliación de las demás instalaciones.
“Vamos a pedir la ampliación también de las otras centrales en el futuro. Creo que la mayor parte de las centrales pueden superar los 60 años de vida e incluso llegar a los 80”, afirmó Galán durante una conferencia con analistas.
El presidente de Iberdrola defendió que España debe aprovechar un activo que considera “necesario, seguro, estable” y que, a su juicio, contribuye también a mantener bajos los precios de la electricidad.
El calendario que sigue vigente
El calendario actual tiene su origen en el acuerdo alcanzado en 2019 entre las compañías propietarias y Enresa para ordenar el cierre progresivo del parque nuclear entre 2027 y 2035.
La prórroga concedida a Almaraz ya ha alterado el primer escalón de ese calendario. El reactor I debía cesar su actividad en noviembre de 2027 y el segundo en octubre de 2028. Ahora, la planta podrá continuar funcionando hasta junio de 2030.
La siguiente central que aparece en el calendario es Ascó I, en Tarragona, cuyo cierre está previsto para octubre de 2030. Ascó II tiene fijado el final de su actividad para septiembre de 2032.
También en 2030 está prevista la clausura de Cofrentes, en Valencia, concretamente el 30 de noviembre.
Más adelante llegará el turno de Vandellós II, en Tarragona, y Trillo, en Guadalajara. Si no se producen nuevas ampliaciones, ambas cerrarán en 2035 y esta última marcará el final de la producción nuclear en España.
Desde el sector eléctrico se sostiene que la ampliación de Almaraz debería obligar a reordenar el calendario del resto del parque, entre otras cuestiones para evitar que coincidan los trabajos asociados al cierre y posterior desmantelamiento de varias instalaciones.
El Gobierno rechaza por ahora esa interpretación y mantiene que la autorización concedida a la planta cacereña no implica un efecto dominó.
Sustituir la generación nuclear
La discusión sobre las prórrogas se produce mientras la energía nuclear continúa teniendo un peso importante en la generación eléctrica española.
Las centrales que permanecen activas suman alrededor de 7.400 megavatios de potencia instalada. Según los datos de Red Eléctrica correspondientes a 2025, la nuclear generó aproximadamente el 19% de la electricidad del país.
Fue así una de las principales fuentes de generación del sistema, solo por detrás de la energía eólica y muy próxima a la producción fotovoltaica.
El Gobierno confía en que el crecimiento de las renovables y, especialmente, el despliegue de baterías y centrales hidráulicas de bombeo permitan sustituir progresivamente la generación nuclear y cumplir el calendario previsto.








