El virus del Nilo vuelve a activar las alertas en Andalucía. Un hombre de 69 años de Pizarra (Málaga) permanece ingresado en cuidados críticos tras contraer la enfermedad. El caso se produce apenas un mes después de que se notificara el fallecimiento de un hombre de 82 años a causa del virus del Nilo en Sevilla. En Extremadura ya han muerto dos personas este verano por este motivo.
Mientras tanto, la Junta de Andalucía mantiene la vigilancia en distintos puntos de la provincia de Málaga, donde en los últimos días se ha detectado circulación del virus en Fuengirola, Cártama y Campanillas.
Ante esta situación, los expertos insisten en que la prevención debe incorporarse a la rutina diaria. Juan J. Zamudio García, supervisor de servicios en RapiPlaga, perito judicial y experto en control de plagas, considera necesario desarrollar una auténtica «cultura de protección»: «Esto ha llegado para quedarse, por lo que debe empezar a calar entre la población que tenemos que adaptarnos y protegernos».
Los repelentes son esenciales para evitar las picaduras / Adobe Stock
Zamudio ya advirtió de que este verano podría producirse una «explosión de mosquitos» tras las abundantes lluvias registradas a comienzos de año. Por ello, recomienda extremar las precauciones y asumir como habituales medidas como el uso de repelentes, la protección de las mascotas con collares antiparasitarios o la eliminación de cualquier acumulación de agua.
Repelentes, mosquiteras y ropa clara para evitar las picaduras
«Deberíamos acostumbrarnos al uso de repelentes y de collares antiparasitarios para nuestras mascotas, además de evitar el agua estancada en jardines, parcelas o macetas. Cualquier acumulación es un caldo de cultivo«, explica el especialista.
Entre las principales medidas de protección también se encuentra la instalación de mosquiteras en puertas y ventanas, especialmente durante los meses de mayor presencia de mosquitos.
La Junta recomienda utilizar repelentes registrados y de uso tópico, cubrir la mayor parte del cuerpo con ropa, preferentemente de colores claros, y evitar perfumes, jabones aromatizados u otros productos con olores intensos que puedan atraer a estos insectos.
Cómo evitar la proliferación de mosquitos en casa
Buena parte de la prevención pasa por impedir que los mosquitos encuentren lugares donde reproducirse. La Administración autonómica aconseja utilizar mosquiteras, insecticidas o repelentes ambientales en las viviendas y evitar mantener encendidas luces innecesarias que puedan atraer a los insectos.

Un mosquito picando a una persona / La Opinión de Málaga
Especial importancia tiene la eliminación del agua estancada, ya que es en estos puntos donde los mosquitos pueden depositar sus huevos y desarrollarse las larvas.
Por ello, se recomienda revisar periódicamente jardines, patios y terrazas y retirar el agua que pueda quedar acumulada en macetas, cubos, juguetes, recipientes o cualquier otro objeto expuesto al exterior. También es necesario mantener en buenas condiciones piscinas, albercas y lavaderos.
Una piscina puede generar decenas de miles de mosquitos
El problema puede adquirir una dimensión considerable cuando se trata de grandes superficies de agua sin mantenimiento. Zamudio apela directamente a la responsabilidad de los propietarios: «El agua estancada de una piscina puede generar decenas de miles de mosquitos y estos son focos difíciles de detectar por las autoridades. Hay que apelar a la responsabilidad de los propietarios, porque ocurre lo mismo con cualquier acumulación, desde una maceta hasta una balsa de riego».
Las recomendaciones se extienden también a las explotaciones ganaderas, donde conviene renovar con frecuencia el agua de los bebederos, evitar la formación de charcos en caminos y rodadas de vehículos y reparar posibles fugas en grifos, conducciones o abrevaderos con escasa renovación de agua.
Trampas que convierten a los mosquitos en «troyanos»
Entre las técnicas utilizadas para combatir estos insectos existen también sistemas que aprovechan a los propios mosquitos para extender el tratamiento. Se trata de trampas que atraen a las hembras y las impregnan con larvicidas y hongos.
Síntomas, tratamiento y consecuencias del virus del Nilo
El virus del Nilo Occidental se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados. En la mayoría de los casos, la infección pasa desapercibida: alrededor del 80% de las personas contagiadas no presenta síntomas.
Cuando sí aparecen, los más habituales son fiebre, dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos o erupciones cutáneas. Estos síntomas suelen manifestarse entre dos y 14 días después de la infección y, por lo general, evolucionan de forma favorable.
Sin embargo, en menos del 1% de los casos el virus puede provocar una enfermedad neuroinvasiva y afectar al cerebro o al sistema nervioso. En estos cuadros pueden aparecer fiebre alta, rigidez de cuello, desorientación, temblores, convulsiones, debilidad muscular, parálisis o pérdida de conciencia. Las complicaciones son más frecuentes entre personas de edad avanzada, inmunodeprimidas o con determinadas patologías previas.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna para humanos frente al virus del Nilo. En los casos leves, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas mediante reposo, hidratación y medicamentos para controlar la fiebre o el dolor. Los pacientes con cuadros graves pueden necesitar hospitalización y cuidados intensivos.
Aunque la mayoría de los afectados se recupera sin secuelas, los casos más graves pueden dejar problemas neurológicos, debilidad muscular, dificultades de movilidad o alteraciones cognitivas durante meses e incluso de forma permanente.
Cuando posteriormente se desplazan hasta otros puntos para depositar sus huevos, transportan esas sustancias hasta las zonas de cría, donde pueden actuar contra las larvas existentes y las nuevas.
Esta tecnología ya se comercializa fuera de la Unión Europea, aunque Zamudio «considera difícil» que pueda llegar al mercado comunitario debido a las restricciones existentes sobre biocidas y materias activas.
Fuente: La Opinión de Málaga















