El Gobierno de Aragón ha decidido poner fin a su actividad con el Programa de Enseñanza de la Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) en este próximo curso escolar 2026-2027 por una cuestión de «seguridad en las aulas», según ha explicado la Consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Carmen Susín. Ante la imposibilidad de verificar la condición de funcionarios de los docentes procedentes de Marruecos o sus posibles antecedentes penales, el Ejecutivo ha tomado la decisión tras no recibir esta información para realizar la comprobación del profesorado, así como el contenido impartido en las aulas.
La consejera ha explicado este lunes que Aragón realizó la reclamación formal el pasado lunes 3 de agosto, y que más de un mes después, la Administración autonómica sigue sin respuesta. «Tienen la obligación de presentar desde el Ministerio de Educación a las Comunidades Autónomas todos los documentos. Los que acrediten que son funcionarios de educación en Marruecos, como el de antecedentes penales de carácter sexual», explica Susín.
Este programa, de carácter estatal, se rige bajo el Convenio de Cooperación Cultural entre España y Marruecos, suscrito el 14 de octubre de 1980. Implica a las Comunidades Autónomas a raíz de la transferencia de competencias, si bien la interlocución con el Gobierno del Reino de Marruecos y la supervisión del cumplimiento corresponden al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, han informado desde el Departamento.
Susín ha defendido que la Administración debe aplicar las mismas exigencias a estos docentes que al resto de profesionales que desarrollan su actividad en las aulas aragonesas: «La administración educativa no puede permitir tener personal docente de otro gobierno en nuestras instalaciones sin cumplir todos los requisitos que exigimos a nuestros profesores«.
Además, este cese se debe también al compromiso del Partido Popular con Vox para la investidura de Jorge Azcón como presidente de la Comunidad. Los de Vox cumplen así una de sus exigencias dentro de este pacto, y eliminan de hasta diez colegios aragoneses las clases impartidas acerca de cultura marroquí y lengua árabe, que contaban con un acumulado de casi 500 alumnos en los últimos tres cursos.
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