El Consejo de Supervisión del grupo Volkswagen ha aprobado por unanimidad este jueves el plan de ajuste, denominado Plan Futuro 2030, para garantizar su competitividad en un momento en el que la industria automovilística y sus mercados «están experimentando el cambio más rápido y profundo de su historia». El plan contempla el recorte de hasta 50.000 puestos de trabajo, los cuales se suman a los otros 50.000 despidos que se habían aprobado a finales de 2024 hasta finales de la década. «Ante la intensificación de la competencia mundial, los cambios en la demanda y la transformación tecnológica de la industria automovilística, resulta esencial adaptar de forma coherente la capacidad de la plantilla a la realidad económica«, ha indicado el fabricante germano en un comunicado, que ha subido un 6,47% en bolsa tras hacer pública su hoja de ruta.
Según detalla la compañía, el grupo prevé unas ventas anuales de 9 millones de vehículos «a medida que evolucionen las condiciones del mercado». El principal objetivo financiero es alcanzar un margen operativo del 9% en 2030. Esto equivale a un resultado operativo de aproximadamente 31.000 millones de euros, con 37.000 millones de euros en costes generales y un objetivo de 135.000 millones de euros para inversiones de capital, investigación y desarrollo durante el periodo de planificación 2027-2031.
«El Consejo de Supervisión ha aprobado por unanimidad el Plan de Futuro del Consejo de Dirección presentado hoy. Es una señal clara para el futuro del Grupo Volkswagen. Estamos asumiendo nuestra responsabilidad hacia toda nuestra plantilla, nuestros socios y los puestos de trabajo industriales en todo el mundo. Durante los próximos años, invertiremos una cantidad de tres cifras de miles de millones para hacer que nuestras marcas icónicas sean aún más atractivas, sólidas y competitiva», ha indicado Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen.
El acuerdo ha contado con el visto bueno tanto de los sindicatos como del Estado de Baja Sajonia, accionista de Volkswagen y territorio en el que se encuentran las plantas de Emden y Hannover, cuya continuidad no está garantizada. «En esta situación de crisis, luchamos con ahínco por encontrar buenas soluciones. Es positivo que el consejo de administración cuente ahora con la base necesaria para abordar las grandes tareas que tenemos por delante. Esto incluye, explícitamente, el desarrollo de escenarios futuros para todas las plantas. Como la mayor empresa industrial de Alemania, Volkswagen sigue teniendo una enorme responsabilidad con sus empleados y las regiones en las que opera. Demostraremos que los mejores resultados se consiguen cuando todas las partes afrontan incluso los retos más difíciles de frente y de forma conjunta», subraya Christiane Benner, vicepresidenta del consejo de supervisión y primera presidenta del sindicato alemán IG Metall.
¿ADIÓS A SEAT?
Volkswagen también reconoce que la capacidad europea actual de la compañía supera la demanda «en más de 500.000 unidades», cifra equivalente a la de grandes fábricas presentes en España como la planta de Seat en Martorell (Barcelona) o la de Stellantis en Vigo. En este sentido, el fabricante alemán admite que «no puede garantizarse una asignación de producción competitiva» para las plantas de Zwickau, Neckarsulm y las ya mencionadas Emden y Hannover entre 2031 y 2034. «Paralelamente, y además de lo anterior, se están evaluando usos alternativos para estas plantas», ha señalado la compañía.
Así, el grupo alemán ha señalado que, para 2035, reducirá su cartera de modelos en torno a un 50% y disminuirá la complejidad de su oferta aproximadamente un 75%. El objetivo de la compañía es «centrarse en los vehículos más atractivos», aquellos que «pretenden destacar por su diseño y tecnología» y beneficiarse de mayores volúmenes por modelo, menores costes y mayores economías de escala.
Para ello, Volkswagen está adaptando sus plataformas, arquitecturas electrónicas, sistemas de asistencia a la conducción y software a las necesidades tanto de los hemisferios occidental como oriental. En concreto, la compañía apunta que en Norteamérica se centrará «en los segmentos más rentables», mientras que el enfoque en China pasa por adaptarse «a unas expectativas revisadas de crecimiento general del mercado automovilístico» del gigante asiático, al tiempo que amplía su actividad exportadora hacia el denominado «Sur Global»
Según informan distintos medios, esto podría poner en riesgo la supervivencia de Seat, cuyas ventas palidecen en comparación a la de otras marcas del conglomerado germano. Cabe señalar que Volkswagen no hace mención alguna a Seat en su comunicado. Pese a ello, la prensa especializada destaca que, pese a seguir siendo una marca de éxito en España, la gama de productos de la enseña catalana lleva años relegada en los planes de inversión y de electrificación de la matriz germana, que ha priorizado a la checa Skoda, más rentable que la firma de Martorell, y, sobre todo, a Cupra, la marca hermana de Seat a la que Volkswagen destina gran parte de la inversión destinada a España.
El potencial cierre de Seat y su sustitución por Cupra también podría hacer peligrar la situación de la planta de Martorell, que da trabajo a 11.000 personas y en la que se fabrican tres de los modelos más representativos de la firma española: el León, el Ibiza y el Arona. No obstante, fuentes de la marca española recalcan el compromiso de Volkswagen con España, ya que ha destinado 10.000 millones de euros para electrificar la producción y hacer baterías en su planta de Sagunto (Valencia). Asimismo, Volkswagen ha empezado a ensamblar este año en Martorell dos eléctricos del segmento B como el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo.
VALORACIONES
Los analistas de Banco Sabadell valoran de forma «positiva» un anuncio «netamente relevante» por parte de Volkswagen (‘sobreponderar’, 105 euros), ya que la compañía «pone nuevamente en el centro la necesidad por parte del grupo de reducir con fuerza sus costes, mejorar su estructura de decisión, así como reenfocar la estrategia» del grupo.
«Si bien consideramos que la mera consecución de los objetivos planteados sería una excelente noticia (actualmente su capitalización es de 38.000 millones de euros y su objetivo de EBIT es 31.000 millones) que debería de servir como un fuerte catalizador para el valor, pensamos que es difícil que la cotización recoja el grueso de dicha mejora (supondría más que doblar su nivel actual)», apuntan.
Y es que la ejecución del plan, así como la mejora operativa, dependen «no solo de su capacidad interna para realizar el proceso, sino también de las dinámicas de mercado y de los consumidores, punto donde la visibilidad es hoy extremadamente baja«. «Con todo, pensamos que este anuncio, así como los acuerdos adoptados son la clave para una eventual recuperación, por lo que estaríamos ante un primer paso necesario que parece que tiene la aprobación de todos los elementos decisores principales (incluido Gobiernos y sindicatos) lo que ya es algo diferencial si atendemos a la historia reciente del grupo», sentencia Sabadell.
Bankinter es menos optimista en estos momentos, ya que sigue recomendando ‘vender’ un valor al que otorga un precio objetivo de 77,1 euros al considerar que el potencial » quedará reducido a cero tras el rebote que estimamos tendrá lugar hoy».
La firma española habla de una reestructuración «más rotunda de lo esperado» y subraya que, pese a su envergadura, era «muy difícil de sacar adelante, así que el impacto sobre el valor debería ser apreciablemente positivo a corto plazo». «En el medio plazo dependerá de la calidad de la ejecución de la misma», destaca Bankinter.















