Un grupo de 56 organizaciones de derechos civiles y de defensa pidió al Congreso de Estados Unidos que elimine una disposición de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2027 que ampliaría la cooperación tecnológica y militar con Israel.
La medida, incluida como Sección 219, busca crear nuevos mecanismos para empresas conjuntas, acuerdos de licencia y proyectos de coproducción entre compañías estadounidenses y la industria de defensa israelí. La Cámara de Representantes aprobó el proyecto en julio y ahora corresponde al Senado pronunciarse.
En una carta enviada el jueves a los dirigentes de los Comités de Servicios Armados de ambas cámaras, las organizaciones sostienen que una integración más profunda con el sector militar israelí sería “excepcionalmente peligrosa”.
Entre los firmantes figuran Amnistía Internacional Estados Unidos, National Lawyers Guild y organizaciones árabes y judías de defensa de derechos civiles.
“En un momento en que los intereses estadounidenses divergen cada vez más de los de Israel y la opinión pública estadounidense se vuelve cada vez más en contra del apoyo incondicional a Israel, crear nuevos puntos de influencia para Israel en el ecosistema tecnológico de defensa de EE. UU. es excepcionalmente peligroso”, señala la carta.
Estados Unidos e Israel mantienen desde hace décadas una estrecha cooperación en defensa e inteligencia. Los defensores de la Sección 219 sostienen que una mayor integración podría acelerar la innovación militar y el desarrollo conjunto de nuevas tecnologías.
La iniciativa llega, sin embargo, en medio de un debate más amplio sobre la relación bilateral. El primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó en mayo que espera que Israel pueda reducir gradualmente su dependencia de la ayuda militar estadounidense durante la próxima década y pasar de ser receptor de asistencia a convertirse en socio.
El senador demócrata Chris Van Hollen también se opuso a la disposición y sostuvo que profundizar la cooperación con el actual gobierno israelí no responde al interés nacional de Estados Unidos.
“La disposición amenaza con comprometer tecnologías sensibles y, basándonos en nuestra experiencia previa, corre el riesgo de dar al Gobierno de Israel la capacidad de interferir en las decisiones de defensa de Estados Unidos”, afirmó.













