En el pádel de hoy día es complicado ver proyectos que perduren más de una temporada. La vorágine de la inmediatez azota con dureza, y son contadas excepciones las que se salvan de la corriente del cambio. Las victorias fortalecen, siendo Tapia-Coello y Chingotto-Galán buen ejemplo de ello.
Sin embargo, en la zona media es más complejo ver casos de paciencia y fuego lento como el de Guille Collado y Pol Hernández, el binomio más duradero del circuito exceptuando las dos primeras.
Pero todo tiene un final, y Pol Hernández anunciaba en redes sociales que el periplo de los españoles llegaba a su fin: «Jugar con uno de tus mejores amigos y disfrutar en la pista juntos es un privilegio que poca gente puede lograr. Me va a joder no verte del mismo lado de la pista pero sabemos que es lo mejor para continuar con nuestra carrera».
Último baile en París
El último torneo que ambos disputen será el París Major la semana que viene, el segundo ‘grande’ de la temporada en el que al menos esperan repetir los cuartos de final de Roma. El cambio llegará en la última semana de septiembre, fecha reservada para el Rotterdam P2.












