Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron el jueves que sus tropas entraron y despejaron durante las últimas semanas una extensa instalación subterránea de Hezbolá bajo la cordillera de Ali Taher, en el sur del Líbano, y que preparan su demolición.
El complejo, situado cerca de Nabatieh dentro de la zona de seguridad controlada por Israel, funcionaba como “centro neurálgico” de la división regional Badr de Hezbolá, responsable del área al norte del río Litani.
Tropas de la 36.ª División tomaron el control de dos rutas principales de túneles después de alcanzar el dominio operativo de la cordillera tanto en la superficie como bajo tierra. Durante los combates, algunos miembros de Hezbolá murieron y otros huyeron.
La operación incluyó emboscadas contra milicianos atrincherados en la zona y ataques contra accesos a los túneles mediante fuego directo, granadas, drones y bombardeos aéreos. Hezbolá también lanzó drones explosivos contra las fuerzas israelíes durante las operaciones.
Las FDI describieron la instalación como una infraestructura estratégica construida durante dos décadas con planificación y financiamiento iraníes. En su interior encontraron centros de mando, arsenales, generadores, zonas habitables, duchas y una cocina, instalaciones diseñadas para permitir permanencias prolongadas bajo tierra.
Según el ejército, integrantes de la división Badr utilizaron el complejo en los últimos años para lanzar ataques contra soldados y civiles israelíes. Tras la captura de las rutas subterráneas, las FDI aseguraron que esa capacidad quedó neutralizada.
El ejército sostuvo además que no encontró indicios de presencia de miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní cuando tomó los túneles, pese a versiones que situaban allí a una docena de integrantes del CGRI junto con combatientes de Hezbolá. También rechazó que hubiera aplazado el asalto por amenazas de Irán y señaló que sus fuerzas llevaban semanas operando dentro del complejo.
Una vez concluida la demolición, las FDI prevén adoptar una nueva disposición defensiva en la zona, lo que apunta a una posterior retirada de la cordillera.
Israel mantiene fuerzas dentro de una franja de seguridad de unos 10 kilómetros en territorio libanés pese al alto el fuego. En junio, Israel y Líbano acordaron un marco para el desarme verificable de los grupos armados no estatales y una retirada israelí progresiva. Hezbolá rechaza ese acuerdo, mientras Israel sostiene que no realizará nuevas retiradas hasta que avance su desarme.













