El paso de las llamas ha dejado un balance desolador este verano tras arrasar cerca de 9.500 hectáreas en la Sierra de Espadán, además de provocar graves daños en la Sierra Calderona entre Segorbe y Gátova. En el programa ‘Mediodía COPE Más Valencia’ , con Carles Villeta, se ha abordado el impacto de estos siniestros y del reciente fuego en el Parque Natural de la Albufera en El Saler, un enclave de reducida extensión pero de enorme valor ecológico. Ante este escenario, la administración autonómica ya ha planteado un plan de choque dividido en dos fases para la recuperación de los terrenos afectados.
La iniciativa anunciada por el presidente Pérez Llorca contempla una primera etapa centrada en la mejora de pistas forestales y la ampliación de intervenciones pendientes, para dar paso a una segunda fase orientada a la reforestación. Entre las propuestas del Consell figura la sustitución paulatina de especies hacia árboles más autóctonos y resilientes como el alcornoque, evitando la rápida combustión que genera la resina del pino. Asimismo, se ha señalado la complejidad añadida de gestionar estas labores debido a que la gran mayoría de las parcelas dañadas pertenecen a titularidad privada.
Diagnóstico previo y unidades ambientales
El coordinador del área de investigación forestal del CEAM, José Antonio Alloza Millán, ha detallado que los grandes incendios superiores a 500 hectáreas o 1.000 hectáreas exigen un estudio minucioso. Según ha precisado el investigador, «lo primero que hay que saber es qué se ha quemado, cuándo se ha quemado, cómo se ha quemado, con qué tipo de intensidad». A partir de visitas de campo, los técnicos dividen el terreno en unidades ambientales homogéneas para predecir con exactitud la respuesta botánica.
La vegetación mediterránea no requiere de una actuación de reforestación inmediata»
Coordinador del Área de Investigación Forestal
Alloza Millán ha aclarado que «normalmente, la vegetación mediterránea no requiere de una actuación de reforestación inmediata», por lo que conviene conceder margen temporal al monte antes de intervenir. El experto del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo sostiene que tras el paso del fuego suele rebrotar la misma cobertura vegetal previa, salvo en aquellas especies poco adaptadas que sucumben tras un único episodio. De este modo, el seguimiento científico resulta indispensable para comprobar la evolución espontánea de cada área.
El impacto de los incendios recurrentes
Respecto a la posibilidad de transformar las masas arbóreas, el especialista ha indicado que las repoblaciones masivas resultan inviables en términos operativos y económicos. Alloza Millán ha recordado que «las actuaciones no pueden ser de un carácter muy extensivo, porque son extraordinariamente costosas y, además, difíciles» ante las condiciones climáticas actuales. Por ello, el foco científico se sitúa en estudiar intervenciones muy localizadas que permitan construir ecosistemas resilientes frente a futuros episodios de fuego.
El investigador del CEAM ha recordado que el monte mediterráneo arrastra siglos de sobreexplotación por laboreo, sobrepastoreo o extracción de leñas, a lo que se suman 150 años de abandono rural. En este contexto, el pino carrasco sufre especialmente el impacto del fuego recurrente, ya que «si el período entre dos incendios es muy corto, al final sí que el pinar se pierde en el segundo incendio, porque no tiene capacidad de reproducción» al carecer de tiempo para generar semillas maduras.
La regeneración en el parque natural de El Saler
Es previsible que la regeneración sea relativamente rápida y buena»
Coordinador del Área de Investigación Forestal
En relación con el paraje de El Saler, en el término municipal de Valencia, Alloza Millán ha manifestado que, a falta de completar las visitas sobre el terreno, «es previsible que la regeneración sea relativamente rápida y buena». No obstante, el científico ha remarcado que el debate principal radica en definir qué densidad y estructura vegetal se desea potenciar en un enclave dunar singular, sometido a una intensa presión urbana por su cercanía a la capital valenciana.













