JULIÁN ÁLVAREZ | Bohemio y soñador

Puede que usted se sienta ahora como Julián Álvarez. Un trabajador que ha vuelto a la rutina contra su voluntad. Su deseo era estar en un paseo marítimo con el móvil en modo avión. Le gustaría rebobinar unos días para pedir que le busquen, como al argentino, una transferencia. Porque cambiar los sueños por madrugar temprano va contra los Derechos Humanos. En el fondo, todos somos un poco Julián buscando una salida del cholismo y de la monotonía del partido a partido para entregarnos al fulgor del Barça de Flick, donde todo se vive aceleradamente.

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