El atentado fallido contra el aeropuerto de Leipzig del pasado agosto, en el que se hallaron tres drones cargados de explosivos, apunta a los servicios secretos rusos. Así lo ha confirmado el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, en una muestra de la creciente beligerancia de Rusia contra Europa.
La visita a Moscú que el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó la semana pasada se ha relacionado con esta tendencia. Su objetivo habría sido disuadir a Rusia de atacar objetivos de la OTAN al interpretar que Washington ha perdido su capacidad de reacción.
Según The Wall Street Journal, que cita fuentes internas, el Kremlin ve a EEUU en una situación debilitada como consecuencia de la guerra de Irán. Para el presidente Vladimir Putin, este sería un buen momento para ordenar un ataque como castigo al apoyo de la Alianza Atlántica a Ucrania.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, declaró que Ratcliffe «mantuvo conversaciones con los servicios de inteligencia rusos», precisando que no se reunió con el presidente Putin.
El jefe del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR por sus siglas en ruso), Sergei Narishkin, también confirmó las conversaciones y aseguró que «no es nada inusual» que los jefes de los servicios secretos de dos potencias se reúnan. De hecho, este es un canal común para intercambiar mensajes a muy alto nivel.
El viaje secreto se descubrió rastreando datos de seguimiento de vuelos en tiempo real. El C-17A militar que transportaba a Ratcliffe hizo escala en Riga, la capital letona, de donde despegó hacia Moscú día y medio más tarde. Los países bálticos están entre los objetivos amenazados por los misiles rusos.
Ciudadanos rusos y periodistas divulgaron vídeos geolocalizados de la comitiva que trasladaba al director por las calles de Moscú. La estancia en la capital duró poco más de ocho horas.
La última vez que un jefe de la CIA visitó Rusia fue en 2021. El entonces director, William Burns, viajó allí con un mensaje del presidente Joe Biden: EEUU estaba siguiendo los movimientos de las tropas rusas en la frontera ucraniana y quería disuadir al Kremlin de una escalada en la región.

Un C-17 aterriza en el aeropuerto de Riga supuestamente trasportando al director de la CIA John Ratcliffe.
Vía Reuters.
Esta vez, Ratcliffe también llevó una misiva desde la Casa Blanca relacionada con Ucrania: en Washington saben que el frente está estancado y que los drones de Kiev están dañando seriamente las infraestructuras energéticas y logísticas rusas. Es el momento de llegar a un acuerdo de paz antes de que la situación militar y económica empeore.
El director de la CIA se reunió con Aleksandr Bortnikov, máximo responsable del FSB, el Servicio de Inteligencia ruso. Fuentes oficiales aseguraron a The New York Times que Ratcliffe no amenazó con consecuencias si Putin desoía las recomendaciones de la Casa Blanca.
El canal de comunicación entre ambos Servicios de Inteligencia se mantiene en paralelo a las demás vías de contacto. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff y el yerno del presidente, Jared Kushner, han abierto enlaces directos con el círculo cercano a Putin.
Sin embargo, las fuentes aseguraron que el presidente ruso da más credibilidad a la información que le llega a través de los Servicios de Inteligencia que por las demás vías. Putin llegó a ser la máxima autoridad de los Servicios de Seguridad, donde sirvió durante 16 años.
El ejército ruso ha sufrido grandes bajas en más de cuatro años de guerra. Según el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés), Rusia habría sufrido millón y medio de bajas, incluyendo 450 000 muertos.
El propio director de la CIA habló en junio de esa cuestión en una conferencia tecnológica celebrada en Washington. Refiriéndose al coste en vidas en el frente ucraniano, señaló que la esperanza de vida en la guerra de un soldado ruso era de 35 minutos.
Arsenal bajo mínimos
Si Ratcliffe avisó a Moscú de que era consciente de la vulnerabilidad rusa, su colega Bortnikov tenía argumentos sobrados para recordarle al director de la CIA que EEUU no está para presumir de potencia de fuego. La «pequeña excursión» que acabaría con el problema iraní en pocas semanas va camino de su séptimo mes y la situación sigue estancada.
Un oficial estadounidense de alto rango en la OTAN declaró a Associated Press que la escasez de misiles interceptores en Europa era el resultado de su uso extensivo en la guerra de Irán. El suministro a Ucrania se había suspendido porque el arsenal está «por debajo del nivel crítico».
Los Patriot son indispensables para asegurar la defensa aérea. Son las únicas armas capaces de derribar los misiles balísticos hipersónicos rusos.
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Batería de misiles Patriot de la OTAN estacionada en Alemania. Imagen de archivo.
Europa Press.
La mayor parte del arsenal inicialmente destinado a Ucrania se envió al Golfo. CSIS estima que la guerra en Irán ha consumido 1.500 unidades del interceptor Patriot, el 65 % del arsenal disponible. El desabastecimiento en Europa es crítico y un hipotético ataque sobre cualquier miembro de la OTAN tendría efectos desastrosos.
La producción de estas armas se está ampliando, pero no se espera la llegada de nuevas unidades hasta 2027. Putin aprovecha esta carencia crítica bombardeando Kiev a placer, pero también puede animarse a desplegar ataques de tanteo a lo largo de la frontera oriental de la Alianza.
La escasez no afecta solo al armamento defensivo: Los almacenes de los mortíferos misiles de crucero Tomahawk y de los sistemas tácticos de corto alcance están a punto de vaciarse. El Washington Post informó recientemente de que un cuarto de la flota de drones de reconocimiento Reaper se ha perdido en combate. El coste de cada uno de ellos está cerca de los 50 millones de dólares.
Ucrania avanza hacia su quinto año de una contienda estancada en el frente, pero que ha entrado en una fase de guerra híbrida. De momento, las incursiones de armas rusas en territorio oriental de la OTAN no pasan de la categoría de anecdóticas, pero la tensión puede escalar hacia un conflicto múltiple en cualquier momento.
La diplomacia europea considera que este es un buen momento para promover un acuerdo de paz antes de que llegue el invierno. Si no se avanza por ese camino, no hay señales de que las líneas del frente se muevan en un futuro próximo y la guerra de drones seguirá causando pérdidas cuantiosas a ambos contendientes.
El subsecretario de Defensa de EEUU, Elbridge Colby y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ratificaron en Bruselas la posición de EEUU respecto a la OTAN: «El objetivo es que Europa asuma la defensa convencional del continente europeo».
Casi al mismo tiempo, los periodistas preguntaron a Trump por los resultados del viaje de Ratcliffe a Moscú. El mandatario decidió rebajar la tensión asegurando que Putin «no atacará territorio de la OTAN». Nadie escuchó que dijera «de momento».













