Cuando Sánchez reflexiona

Hace ya algo más de dos años que el presidente del Gobierno se tomó cinco días para meditar si seguía o no seguía en La Moncloa. Tomó la decisión, la comunicó a la ciudadanía y lleva sus dos años gobernando entre convulsiones e inercias. Con este precedente, habrá aprovechado sus vacaciones en La Mareta para reflexionar a fondo sobre sus tareas de gobierno más inminentes. Evidentemente, el intento de invasión de Ceuta le habrá llevado a grandes preguntas: ¿Qué hacer con las fronteras cuando se dice ser partidario de un mundo sin fronteras? ¿Cómo lograr que las regularizaciones de inmigrantes esquiven la ley física del efecto llamada? O: ¿Cómo no desairar a Mohamed VI cuando envía una masa disruptiva de marroquíes a Ceuta?

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