estos radares móviles pueden detectar infracciones en marcha

La Guardia Civil de Tráfico ha intensificado los controles de velocidad en las carreteras españolas mediante el uso de más de 400 radares móviles repartidos por el país. El objetivo es reducir la siniestralidad asociada al exceso de velocidad, un factor relacionado con una de cada cuatro víctimas mortales en carretera.

Parte de estos dispositivos están instalados en vehículos camuflados, lo que permite a los agentes controlar a los conductores sin recurrir únicamente a los radares fijos situados en los márgenes de las carreteras.

En la provincia de Valencia, por ejemplo, la Guardia Civil dispone de cuatro vehículos equipados con este sistema. Uno de ellos ha sido utilizado recientemente en la CV-309, entre Sagunto y Puçol, en las inmediaciones del entorno industrial de Sagunto.

Los coches llevan el radar oculto en la parte delantera y cuentan con una cámara integrada en el salpicadero. Esta configuración permite detectar infracciones tanto cuando el vehículo policial permanece estacionado como cuando circula por la carretera.

«Se pretende que disminuya la velocidad y se adecúe a la que marca la vía para que no haya siniestros», explica Juan Carlos Pacheco, de la Guardia Civil de Tráfico.

Así funcionan los radares móviles de los coches camuflados de la Guardia Civil

Cuando uno de estos dispositivos detecta un vehículo que circula por encima de la velocidad permitida, realiza una fotografía de la infracción.

Posteriormente, los agentes pueden identificar el vehículo unos kilómetros más adelante, informar al conductor de la infracción y tramitar la correspondiente sanción.

Sin embargo, estos radares no necesitan que el coche de la Guardia Civil permanezca parado.

Los vehículos también pueden utilizar un radar dinámico mientras circulan. El sistema emplea una antena que emite ondas y detecta el vehículo para calcular la velocidad a la que se desplaza.

Si el conductor supera el límite establecido en la carretera, el dispositivo activa automáticamente la cámara y obtiene una fotografía con la que queda registrada la infracción.

Durante una sola mañana de vigilancia, uno de estos equipos llegó a fotografiar a decenas de conductores que circulaban por encima de la velocidad permitida.

Las multas pueden implicar pérdida de puntos e incluso un delito

Superar los límites de velocidad puede tener consecuencias que van más allá de la correspondiente multa económica.

Dependiendo del exceso cometido, la infracción también puede provocar la pérdida de puntos del permiso de conducir. En los casos más graves, además, el comportamiento puede llegar a constituir un delito contra la seguridad vial.

Los agentes aseguran que se han encontrado con situaciones especialmente llamativas durante estos controles. Uno de los casos detectados fue el de un conductor que circulaba a 205 km/h por una carretera limitada a 80 km/h.

Una diferencia de velocidad suficientemente elevada como para que la infracción pueda entrar dentro del ámbito penal.

La utilización de estos más de 400 radares móviles de la Guardia Civil permite así aumentar los controles en diferentes puntos de la red viaria y hacerlo mediante vehículos que pueden vigilar la velocidad tanto detenidos como en circulación.

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