Roy Batty (Rutger Hauer), el replicante violento, ritual y vengativo al que se enfrenta Rick Deckard (Harrison Ford) en las imágenes finales de la deslumbrante e inolvidable Blade Runner (Blade Runner. 1982) pronuncia, en una de las secuencias más impactantes de esta maravillosa película, unas palabras que, aún hoy, 44 años después de su estreno siguen provocando la misma sensación de pesadumbre, desesperación y escalofrío que nos invadió cuando las escuchamos por vez primera.
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