La vivienda se ha convertido en uno de los asuntos que más preocupa a la dirección del Partido Popular. No solo por la escalada de los precios o la falta de oferta, sino también por una cuestión menos tangible: el relato. En una semana especialmente movida por el desahucio en Madrid de Maricarmen, una vecina de 87 años . En Génova observan cómo la izquierda ha conseguido situarse en el centro del debate público sobre el acceso a una casa y existe inquietud por que el PP no esté logrando trasladar una alternativa con la misma fuerza, pese a que ha presentado ya un plan con medidas para facilitar el acceso a la vivienda.
Ese fue uno de los asuntos que sobrevoló este jueves una reunión celebrada en The District, la feria inmobiliaria que esta semana se celebra en Madrid, entre el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, Juan Bravo, y un grupo de representantes del sector. Al encuentro acudieron responsables de grupos de inversión como Q-Living, Momentum o Stoneweg; consultoras como JLL y Cushman & Wakefield; representantes de la patronal madrileña de los promotores (Asprima) y el empresario y presidente del congreso Juan Velayos, entre otros.
La cita duró aproximadamente media hora. Durante cerca de veinte minutos, Bravo y Paloma Martín, presidenta de la Comisión de Vivienda del Senado, se limitaron fundamentalmente a escuchar las propuestas y preocupaciones de los asistentes, como la seguridad jurídica, la obtención de licencias o los problemas con el desarrollo de suelo. Solo en el tramo final tomaron la palabra para trasladar algunas reflexiones sobre la situación de la vivienda y la estrategia del PP.
Reconocen que la izquierda está ganando el relato de la vivienda
Según fuentes del sector presentes en la reunión, una de las principales preocupaciones expresadas por Bravo fue precisamente la capacidad de la izquierda para «ganar el relato» de la vivienda. El dirigente popular contrapuso esa fortaleza discursiva con el balance que hace el PP de los últimos ocho años de gobiernos de Pedro Sánchez, al que se responsabiliza de no haber corregido el déficit de oferta y de haber aprobado medidas que los populares consideran contraproducentes para el mercado.
El diagnóstico enlaza con el discurso que el PP viene defendiendo públicamente. Bravo ha fijado como objetivo elevar la producción hasta las 250.000 viviendas anuales y Alberto Núñez Feijóo ha presentado medidas centradas en movilizar suelo, agilizar licencias, reforzar la seguridad jurídica y aplicar incentivos fiscales, especialmente para los jóvenes.
Pero la inquietud trasladada en el encuentro va más allá de las propuestas. La sensación es que el partido todavía no ha conseguido convertirlas en un mensaje político suficientemente reconocible ante una crisis que domina la conversación pública. La vivienda continúa siendo el principal problema de España para el 37,5% de los ciudadanos, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de septiembre.
Apenas 24 horas después del desahucio de Maricarmen
La reunión llegó, además, apenas un día después del desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que llevaba siete décadas viviendo en un piso de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en Madrid. Su salida en camilla de la vivienda ha provocado protestas y ha devuelto los desahucios al centro del debate político.
El caso ha servido también para reactivar las negociaciones del Gobierno sobre el real decreto de vivienda que intentó impulsar antes del verano y cuya aprobación fue aplazada ante la falta de apoyos parlamentarios. El Ejecutivo busca ahora recuperar aquella iniciativa con medidas para reforzar la protección de hogares vulnerables frente a determinados lanzamientos. Tal y como ha informado EL PERIÓDICO, ya se han sucedido las primeras negociaciones entre el Ministerio de Vivienda y Junts, formación clave para que la norma sea convalidada en el Congreso.
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