“Para nosotros la única solución, la única salida, es el retorno a Marruecos de todas las personas que llegaron con motivo de la invasión, de la entrada masiva y que a día de hoy todavía permanecen en nuestra ciudad”. Esta es la idea en la que insiste una y otra vez el presidente de Ceuta desde los últimos días de julio. Lo hizo tras la llegada masiva de unas 70.000 personas y lo sigue haciendo una vez que el Gobierno aprobó el ‘mando único’ y ha puesto medidas sobre la mesa.
Por su parte, el Gobierno, ahora con el ministro Ángel Víctor Torres designado como persona al frente de la ‘autoridad funcional’, explica que para esos retornos hay que hacer el necesario proceso de triaje y derivación y, por tanto, se necesita tiempo e instalaciones adecuadas para albergar a los migrantes que siguen por la ciudad. «La normalidad se alcanzará cuanto antes», matizando que «no será en un minuto, pero se conseguirá», según compartió en su comparecencia en el Congreso, porque debe hacerse «el retorno de todos los migrantes dentro de los márgenes de la ley». Incluso ahora ha pedido el Gobierno ayuda a la UE para agilizar el proceso.
En los pasos que adopta el Ejecutivo -sin entrar en la tardanza que le recrimina toda la oposición en su conjunto incluyendo los socios- pesa mucho la sentencia de la Audiencia de Cádiz de septiembre de 2025 en la que se condena a nueve años de inhabilitación a la fuera delegada del Gobierno en Ceuta y a la entonces vicepresidenta primera del Gobierno de la Ciudad Autónoma por la devolución de menores a Marruecos en 2021. Sumado a la «jurisprudencia», como reitera Torres, que asentó el Tribunal Supremo cuando confirmó en 2024 que aquellas devoluciones de 2021 – tras la entrada a la ciudad de cerca de 8.000 inmigrantes irregulares por los espigones de las playas de Benzú y El Tarajal- fueron ilegales porque no se acogieron al procedimiento de Extranjería.
Con ese contexto, el Gobierno fió como primera respuesta a la crisis el regreso voluntario de los migrantes a través de la frontera. Un regreso que era animado por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado -también los militares y la policía local- que, como ya contábamos en otras páginas, ayudaban también a los migrantes a ir hasta la frontera. No solo instándoles verbalmente con el camino que debían de seguir sino también incluso llevándolos en los vehículos oficiales. Desde el Gobierno sostienen que han retornado entre un 80-90% de los que entraron y que las entradas se frenaron de golpe.
Pero en Ceuta, tras el «shock» inicial que admitían los ciudadanos por haber tenido que recluirse en sus casas y ver «todo cerrado» en pleno julio, la situación rápidamente viró y la «preocupación» se puso en los que se «escondían» y los que sin más se quedaban en la ciudad y de los que nunca se ha dado una cifra clara pero que oscila entre los 5.000 y los 9.000.
Transcurrido casi todo el mes de agosto «con el problema en las calles», el hartazgo social estalló estos días -provocando la semana más tensa de convivencia desde el incio de esta crisis – cuando corrió la información de la intención del Gobierno de usar los polideportivos para albergar a migrantes. «Nos quitan la vida». Es un secuestro total de la ciudad». «No sabes la de deporte que se hace en esta ciudad». Son algunas reflexiones compartidas por ceutíes queriendo hacer ver «a los de la península» que «Ceuta es una ciudad limitada en recursos y geográficamente» y el deporte es una de las vías de escape ante esa limitación.
Y sobre todo porque veían cómo se iban cumpliendo sus primeros temores. Pasaban las semanas y miles de migrantes seguían por las calles, los ceutíes limitaban sus movimientos -«ahora resulta que ellos tienen libertad de circulación y nosotros no»- y el Gobierno solo ponía el foco, según la percepción más extendida entre el pueblo ceutí, en buscar fórmulas para acoger a esas personas en lugar de adoptar mecanismos para llevarlos fuera de territorio nacional. «Nos vamos a convertir en un gran campamento», lamentaba un ceutí. «Pasan los días y no vemos solución», insistía otro.
Es más, hasta los voluntarios compartían su hartazgo por afrontar «solos», decían, la labor de cuidado de los migrantes a la vez que sufrían presión de sus conciudadanos con gritos de «traidores».
La vuelta a la nueva normalidad de Ceuta tras el cese temporal de las protestas / EFE
Una sensación de pérdida de identidad que también la recogía el presidente de la ciudad. «Ceuta ha dejado de ser lo que era, ha perdido su forma de vida, tenemos poco tiempo para evitar el desastre mediante el retorno a su país» de todos ellos. «Para evitar el desastre no tenemos mucho tiempo, es necesario que el Gobierno de la Nación actúe, de manera inmediata, sin más dilación, al objeto de recuperar la normalidad», defendió Vivas en una declaración esta semana con la Junta de Portavoces a su alrededor -que incluye desde el PSOE hasta Vox-.
Una unidad política en la ciudad visibilizada desde el minuto uno, con la excepción de la dimisión que piden también desde el principio del delegado del Gobierno -el socialista Miguel Ángel Pérez Triano, al que responsabilizan de no haber avisado al ejecutio y de solo seguir las indicaciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez sin pensar en la ciudad- y una unidad social que defienden los ceutíes ante los que intentan resquebrajarla reivindicánse como lo que siempre ha identifcado a la ciudad como un ejemplo de españolidad y convivencia.
Unidad
“Ceuta unida jamás será vencida” es uno de los lemas más repetidosen las protestas. Unas protestas que se producen después de varios días de movilizaciones en los que también se han registrado enfrentamientos con inmigrantes y periodistas, además de destrozos en algunas playas, quemas de enseres de los migrantes y pedradas de estos a militares.
Unos actos violentos que además de la intervención policial puntual también han provocado la condena de la violencia y en remarcar el sentir pacífico de las protestas. “Los violentos no nos representan, pretenden dividirnos”, recogía la declaración de la Asamblea ceutí.
Los ciudadanos son convocados a través de redes sociales y aplicaciones de mensajerías a las protestas con mensajes en los que se instan a concentrar los esfuerzos en la manifestación del día 2 de septiembre -coincidiendo con el Día de la Ciudad Autónoma – y en rechazar cualquier forma de violencia, racismo u odio y remarcar que «Ceuta por encima de todo».
Suscríbete para seguir leyendo














