La inteligencia artificial (IA) está dejando de ser una tecnología que simplemente responde preguntas o genera textos. Los nuevos agentes de IA pueden empezar a tomar decisiones y ejecutar acciones por su cuenta, desde reservar un viaje hasta contratar servicios o pagar por los datos que necesitan para completar una tarea. Y para BlackRock, este cambio puede tener una consecuencia directa, donde las máquinas necesitarán también su propio sistema de pagos.
En un nuevo informe sobre la relación entre la inteligencia artificial y los activos digitales, BlackRock apunta a las ‘stablecoins’ como uno de los principales instrumentos para las transacciones de estos agentes. ¿Y qué son las ‘stablecoins’? Son activos digitales diseñados para mantener un valor estable respecto a una moneda de referencia, normalmente el dólar, lo que facilita que puedan utilizarse para pagos sin la volatilidad habitual de otras criptomonedas.
Dicho de una forma sencilla: una IA podría llegar a comprar y pagar por determinados servicios sin que una persona tenga que intervenir en cada operación. El usuario establecería previamente qué puede hacer y cuánto puede gastar, mientras el agente se encargaría de buscar, comparar y ejecutar las operaciones.
Una economía entre máquinas
BlackRock denomina a este fenómeno “comercio agéntico”. Los agentes pueden interactuar con otras aplicaciones y servicios, consultar precios, obtener información y realizar pagos mediante protocolos diseñados para funcionar de forma automática.
El informe pone un ejemplo muy gráfico: una persona pide a su IA que organice un viaje con un presupuesto determinado. El agente puede consultar vuelos y hoteles, recurrir a otros agentes especializados y pagar por determinados datos o servicios durante el proceso. Entonces, algunas de esas operaciones podrían liquidarse mediante blockchain y ‘stablecoins’.
La razón por la que BlackRock considera especialmente útiles las ‘stablecoins’ es que permiten pagos rápidos, programables y disponibles las 24 horas, algo que puede resultar relevante cuando las operaciones se realizan entre máquinas y por importes muy pequeños. El informe cita, por ejemplo, pagos por consultas a APIs, datos o capacidad informática que pueden ejecutarse de forma automática y continua.
Las stablecoins, además, ya tienen una dimensión considerable. BlackRock sitúa su capitalización en más de 300.000 millones de dólares en septiembre de 2026 y señala que su volumen de transacciones ajustado superó los 11 billones de dólares en 2025, aunque advierte de que las cifras no son directamente comparables con las de Visa o Mastercard.
IA y activos digitales
La tesis de fondo de BlackRock es que la IA y los activos digitales podrían evolucionar de forma conjunta. La primera aporta una inteligencia capaz de interpretar información y tomar decisiones; los segundos proporcionan activos y sistemas de pago que las máquinas pueden utilizar directamente.
La gestora llega a definir esta relación como una combinación entre “inteligencia nativa de las máquinas” y “dinero nativo de las máquinas”. En ese escenario, las blockchains actuarían como una infraestructura programable que conecta las decisiones de los agentes con la actividad económica.
No es, sin embargo, un escenario que BlackRock presente como una realidad consolidada. El propio informe reconoce que los pagos realizados por agentes todavía están en una fase inicial y que quedan retos tecnológicos y de mercado por resolver.
La visión encaja con la apuesta que Larry Fink, presidente y consejero delegado de BlackRock, lleva años haciendo por la tokenización. La compañía considera que esta tecnología puede actuar como una nueva capa digital para activos tradicionales y hacer más eficiente su emisión, negociación y liquidación.
Así, el próximo gran cambio en los pagos podría no consistir únicamente en que las personas dejen de utilizar efectivo o tarjetas. Podría llegar un momento en el que las propias máquinas sean capaces de comprar, contratar y pagar entre ellas, utilizando activos digitales como las stablecoins para ejecutar esas operaciones.
Fuente: El Periódico














