Netflix ha encontrado un filón con Elísabet Benavent, una de las reinas de la literatura romántica en España. Después de adaptar ‘Valeria’, ‘Un cuento perfecto’ y ‘Fuimos canciones’, ahora hace lo propio en ‘Toda la verdad de mis mentiras’, que estrena este viernes 28 de agosto, donde una despedida de soltera y un viaje en autocaravana ponen a prueba la amistad (y el amor) entre Coco (Itziar Manero) y Marín (Daniel Ibáñez). Los protagonistas de la miniserie y la escritora valenciana explican cómo ha sido llevar a la pantalla la novela.
—Elísabet, no es la primera adaptación que se hace de una de sus novelas. ¿Le cuesta delegar cuando un libro pasa a la pantalla?
Elísabet Benavent: Me gusta estar presente, sobre todo porque aprendo muchísimo. Pero delego con bastante facilidad. Creo que para aprender hay que aceptar hasta dónde llegan tus herramientas y dejar que otros profesionales aporten las suyas. Con Plano a Plano [la productora] y con Marina, la guionista, establecí una relación muy buena. Formo parte del proyecto como productora ejecutiva y puedo meter mano en todos los procesos. Eso me hace sentir muy tranquila y muy feliz.
—¿Diría que hay muchos cambios respecto a la novela en esta adaptación?
Elísabet Benavent: No, para nada. Creo que se ha respetado muchísimo. No solo está el alma del libro, sino que han conseguido trasladarlo muy bien a la pantalla, que era lo realmente difícil. Está más compactado porque el formato lo exige, pero no hay cambios sustanciales, ni personajes transformados, ni giros importantes.
—También participó en la elección del reparto. ¿Qué vio en Daniel e Itziar para pensar que eran perfectos como Coco y Marín?
Elísabet Benavent: Lo tuve clarísimo. Lo que hizo que estuviéramos más seguros fue ver su prueba de química. Funcionaban de maravilla juntos, casi se terminaban las frases el uno al otro, se generaba una complicidad muy mágica que traspasaba la pantalla, y eso que solo era una prueba grabada en un plató de forma bastante casera.
—Daniel, Itziar, ¿se leyeron la novela antes del rodaje?
Daniel Ibáñez: Yo me la leí después de hacer la prueba de química y justo antes de empezar a rodar. Mientras construía el personaje, el libro me daba muchísima información y también una atmósfera muy concreta. Hubo cosas que incorporé y otras que preferí construir a partir de lo que iba surgiendo durante el rodaje. Tener ese material biográfico de lo que estás haciendo es maravilloso.
Itziar Manero: Yo empecé a leerla en cuanto recibí la convocatoria para el ‘casting’. Fui avanzando en la lectura al mismo tiempo que hacía las pruebas, pero con mucho cuidado porque no sabía si finalmente conseguiría el papel. Era una situación curiosa: pensaba «¿Sigo leyendo o mejor no me hago más ilusiones?». Cuando me dijeron que sí terminé la novela y después ya me leí los guiones.
—Las novelas de Elísabet tienen muchísimos lectores, que ya habían imaginado a Coco y Marín. ¿Sintieron esa presión?
Daniel Ibáñez: Por si acaso me he construido un búnker en Torrevieja por si aparecen los ‘haters’ (ríe). No, la verdad es que lo estamos viviendo con mucho cariño. Salvo algún comentario del tipo «yo me imaginaba a Coco o a Marín de otra manera», todo lo que hemos recibido han sido palabras bonitas. La gente tiene muchas ganas de descubrir cómo se ha trasladado esta historia a la pantalla.
Itziar Manero: Al final son dos medios distintos. Leer una novela es una experiencia muy íntima y cada persona construye a los personajes desde su propia imaginación. Es imposible cumplir exactamente la imagen que cada lector tiene en la cabeza. Creo que el espectador entiende que una adaptación es algo diferente.
Daniel Ibáñez: Además, Elísabet nunca nos transmitió la sensación de que estuviéramos desvirtuando su libro.
Elísabet Benavent: Todo lo contrario. Para mí lo han sublimado.
Itziar Manero y Daniel Ibáñez, en ‘Toda la verdad de mis mentiras’ / CARLA OSET / NETFLIX
—¿Qué fue lo que más les gustó de sus personajes?
Itziar Manero: A mí me pareció un personaje muy tierno. Me gusta mucho la historia que tienen entre ellos dos, ese amor que nace de la amistad. Es una persona que intenta no hacer daño a los demás pero que, por culpa de los secretos y las mentiras, se hace un lío sin quererlo, con todos los enredos de la comedia romántica. Esa ingenuidad y esa torpeza me parecían muy bonitas.
Daniel Ibáñez: Yo todo el rato pensaba en Colin Firth en ‘El diario de Bridget Jones’. No porque se parezcan exactamente, pero me imaginaba un personaje con un punto desaliñado, entrañable, tímido, comedido. Creo que los dos comparten esas cualidades, que a lo mejor yo no tengo tanto, y me apetecía trabajarlas. A mí tampoco me hubieran venido mal en la vida.
—¿Tuvieron que ensayar mucho el número en el que cantan el tema de Camela ‘Cuando zarpa el amor’?
Daniel Ibáñez: Era una de esas escenas clave en las que sabíamos que no había término medio: era todo o nada. Fue divertidísimo.
Itziar Manero: ¡Qué ataques de risa rodando el concurso de talentos!
Daniel Ibáñez: Además, te sientes completamente desnudo. Estás delante de un montón de gente, sabes que no eres bailarín y que tienes que hacer un poco el ridículo, pero al mismo tiempo tienes que entregarte al cien por cien. Itziar y yo fuimos con todo. No había otra opción.
Itziar Manero: Desde entonces no puedo escuchar esa canción de otra manera.
—Elisabet, en ‘Valeria’ confesaba que había mucho de sus amigas. ¿También hay algo autobiográfico en esta historia?
Elísabet Benavent: No. Si todas mis novelas fueran autobiográficas, después de 25 libros tendría una vida digna de Willy Fog (ríe). Pero la idea sí que nace de la despedida de soltera de una amiga, en una autocaravana, en un camping de Torrevieja. Después volví allí con mi grupo de amigos cuando la novela ya estaba aprobada por la editorial porque me estaba costando mucho escribir. Repartí los roles entre ellos, les conté sus secretos, les dije hasta dónde podían ir y los dejé interactuar en una especie de juego de rol. Fue muy divertido.

Itziar Manero y Daniel Ibáñez, en ‘Toda la verdad de mis mentiras’ / CARLA OSET / NETFLIX
—Coco y Marín ocultan sus sentimientos por miedo a romper su amistad. ¿Creen que la amistad está siempre por encima del amor?
Daniel Ibáñez: Yo creo que la amistad también forma parte del amor, no creo que sea divisible. A un amigo le puedes querer como a un hermano, amar como un padre… A veces la amistad conlleva muchas aristas y la serie habla también un poco de eso.
Elísabet Benavent: Si una pareja me obligara a elegir entre él y un amigo, yo lo tendría clarísimo: él, a la calle con su madre.
Itziar Manero: Yo creo que lo importante es intentar mantener un equilibrio entre todas las relaciones y jerarquizarlas lo menos posible, aceptando que cada tipo de amor tiene unas características distintas. El amor romántico, sobre todo al principio, se mezcla con la pasión y con muchas otras cosas que, obviamente, tienden al desequilibrio.
Daniel Ibáñez: Cuando se pierde el equilibrio es cuando entra la ficción y nosotros tenemos trabajo (ríe). El conflicto también forma parte de la vida y muchas veces es la única manera de aprender.
—¿Por qué creen que las novelas de Elísabet conectan con tantos lectores?
Itziar Manero: Creo que porque consigue hablarle a la mujer contemporánea con muchísima honestidad y autenticidad. Es muy difícil conectar con tanta gente en un mercado donde se publican tantos libros. Que tantas personas, sobre todo mujeres, se sientan identificadas con sus historias demuestra que escribe desde un lugar muy auténtico y muy cercano.
Daniel Ibáñez: A veces tenemos la mala costumbre de juzgar lo que acaba siendo un fenómeno. Nadie cuestiona a Spielberg por ser un fenómeno mundial, pero parece que si algo gusta a muchísima gente ya no puede tener calidad, y creo que no es incompatible. Ya nos lo decían desde tiempos inmemoriales: ‘docere et delectare’ pueden ir de la mano. Y en el caso de Elísabet es lo que ocurre. Hay un mensaje claro en la novela y, además, una conexión cotidiana, algo que es muy complejo.
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