El peso de los millones y la urgencia de fichar, por Jorge Serrano

El 4-1 del Santiago Bernabéu supuso un bocado de realidad digestión pesada, de esos que exponen sin paños calientes las diferencias estructurales de la competición. Compitió la Real Sociedad con valentía por momentos, pero en las áreas la balanza se desequilibró por puro peso económico. Frente a un Real Madrid confeccionado a golpe de talonario -y eso que los goles los hicieron los que ya estaban el año pasado- y diseñado para castigar el mínimo parpadeo, el proyecto donostiarra evidenció las costuras de una plantilla que aún espera refuerzos con urgencia.

La alineación de Pellegrino Matarazzo fue el reflejo fiel de este contraste. Obligado por las circunstancias, el técnico tuvo que alinear de inicio a dos canteranos que, en condiciones normales y con la plantilla rematada, habrían tenido un rol secundario o de refresco. La falta de incorporaciones en posiciones clave como el eje de la zaga y el frente de ataque dejó a la Real expuesta ante un transatlántico que no perdona la inexperiencia ni el desgaste.

Mientras la dirección deportiva apura los plazos del mercado sin haber cerrado aún los fichajes que deben llegar de aquí a menos de una semana, la élite pasa factura. La entrega de Zubieta es indiscutible y el orgullo competitivo se mantiene intacto, pero pretender tutear a gigantes de inversión millonaria sin el fondo de armario necesario es jugar con fuego. El Bernabéu no dictó sentencia definitiva sobre la temporada, pero sí dejó un recado nítido a la planta noble de Anoeta: la cantera puede sostenerte, pero para competir arriba los refuerzos ya no pueden esperar más.



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