Tras las campanadas del mediodía ha salido del Ayuntamiento de Tarazona el Cipotegato, cumpliendo su sueño de adentrarse en una marea de miles de personas bajo una lluvia de casi 15.000 kilos de tomates lanzados en un recorrido que inicia las fiestas y que ha culminado con un recuerdo a su mujer, fallecida en 2023.
Jesús Herrera, turiasonense de 49 años, ha hecho realidad este jueves su sueño de convertirse en Cipotegato después de 25 años al vestir los característicos colores rojo, amarillo y verde, precisamente cuando había decidido que esta sería la última vez que se presentaba.
Con el traje arlequinado y la máscara que ocultaba su identidad, abandonaba el ayuntamiento acompañado por antiguos Cipotegatos, amigos y familiares, que le han abierto camino ente la multitud para permitirle iniciar una carrera de 1,3 kilómetros que él mismo había elegido y que ha querido convertir en un recorrido por la monumentalidad de Tarazona que ha durado cerca de 30 minutos.
El Cipotegato llegando a la estatua tras el recorrido que da inicio a las Fiestas Patronales / Ayuntamiento de Tarazona
La plaza ha engullido al Cipotegato nada más salir, mientras sus acompañantes trataban de protegerlo y abrirle paso entre los miles de kilos de tomates que volaban por encima de la multitud. Jesús Herrera ha atravesado la calle Mayor, El Conde, el Arco de Palacio, Los Recodos y Fueros de Aragón y ha cruzado después el puente de la Virgen del Río hasta la Plaza de Toros Vieja.
Allí ha realizado una parada en el bar S’ha Feito, antes de continuar el recorrido previsto junto a la Catedral y las calles de la localidad. Tras cruzar el puente de la Catedral, un amigo lo ha llevado a hombros para que pudiera ser visto por los vecinos y visitantes.
La llegada a la plaza de España después de esta «carrera», ha vuelto a desatar la fiesta. Las camisetas teñidas de rojo y los pañuelos azules han formado un pasillo para recibir al Cipotegato, a hombros de sus amigos, que ha entrado saludando a la multitud y al grito de «Cipote, Cipote».
Allí, Herrera se ha subido a la estatua del Cipotegato al grito de «sí», ha lanzado besos al público y ha hecho un corazón con las manos hacia el cielo mientras estallaba el confeti, dando paso al primer gran acto de la festividad. Después ha animado a la plaza a hacer una ola y ha alzado un pañuelo azul en el que aparecía estampado un corazón con una letra «P».

El Cipotegato a hombros de sus amigos adentrándose entre la multitud / EFE
El momento más emotivo ha llegado cuando, tras colocar el pañuelo azul en la estatua, ha mostrado otro blanco con un lazo rosa de la Asociación Centinela de Tarazona, dedicada el apoyo a personas afectadas por el cáncer de mama. Herrera lo ha atado posteriormente al monumento en homenaje a su mujer, Pili, fallecida en 2023. «Va por mi mujer y por todas las personas valientes que luchan contra el cáncer», ha explicado emocionado tras regresar al Ayuntamiento, donde se ha quitado la máscara y ha revelado finalmente su identidad.
«Es un sueño hecho realidad. Ha salido como esperaba, ha sido increíble. Estoy muy orgulloso de todas las personas que me han acompañado. Ha valido la pena esperar y esperaría otros 25 años más si hiciese falta«, expresaba Herrera todavía con el éxtasis s del momento. También, reconocía la dureza de la experiencia, relatando que «no podía correr» pero aun así lo ha disfrutado lo máximo posible.
La tradición del Cipotegato, declarada Fiesta de Interés Turística Nacional en 2009, acumula trescientos años de historia y suma así una nueva edición marcada por los tomatazos, la emoción y los homenajes personales del personaje. Con Jesús Herrera ya desenmascarado, Tarazona ha dado comienzo oficialmente a sus fiestas patronales en honor a San Atilano.














