Julián Álvarez, el delantero argentino que se desvive por jugar en el Barça, más allá de que tenga contrato con el Atlético hasta 2030, no acudió este miércoles al entrenamiento de su equipo. Alegó el atacante una indisposición a seis días (1 de septiembre) de que se cierre el mercado de fichajes. El caso, pues, continúa enredándose mientras la cúpula directiva del Barcelona, pese a ser consciente de las dificultades que entraña su fichaje, no pierde la esperanza ante la creciente presión del futbolista y su entorno.
Este martes, de hecho, el presidente azulgrana, Joan Laporta, se reunió con su director deportivo, Deco, el entrenador del primer equipo, Hansi Flick, y el asesor Alejandro Echevarría para acordar que Julián Álvarez debe ser la única apuesta del Barça para su ataque. Y que si no hay manera de que el Atlético acepte negociar por el futbolista, no tendrán problemas en esperar si el viento cambia en el mercado de invierno.
Apuesta única
Mientras tanto, Julián y los suyos continúan con el pulso. No quiere saber por ahora nada el argentino de volver a recalar en la Premier League, con el Arsenal de Arteta como principal aspirante a hacerse con sus servicios. La apuesta única del internacional argentino continúa siendo un Barcelona que, desde que presentó aquella oferta de 100 millones de euros ridiculizada por el Atlético a través de sus redes sociales, no ha vuelto a enviar una nueva propuesta formal. La resistencia de Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, a formar parte de lo que considera algo así como un chantaje por parte del futbolista hace por ahora inviable la operación.
En cualquier caso, a Diego Pablo Simeone, técnico del Atlético, se le presenta un gran problema ante el estado emocional de Julián Álvarez. El delantero fue abucheado con saña en su regreso al Metropolitano en el partido contra el Villarreal. Sin ánimo alguno de sonreír, incluso fue animado por el responsable de prensa del club a abandonar el terreno de juego antes que sus compañeros, mientras estos saludaban a la afición.
Julián Álvarez, que el pasado 22 de junio durante el Mundial, casi temblando, pidió ser traspasado para cumplir su «sueño», continúa en su limbo.
El Atlético, por cierto, se enfrenta al Sevilla en el Sánchez Pizjuán el próximo sábado. Y Julián seguirá estando bajo el foco.
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