Las palabras del técnico Hansi Flick este sábado en que discutió la implicación de Alejandro Balde en los entrenamientos tenían un sentido. Tal y como sospechaba el propio futbolista, aquello fue una clara invitación a buscarse la vida en otro club antes de que cierre el mercado estival el próximo 1 de septiembre. Flick, de hecho, ni siquiera lo incluyó en la lista de convocados para el debut liguero de esta noche (21.30 h.) en el estadio Martínez Valero de Elche.
Balde, de sólo 22 años y que fue titular en el pasado trofeo Joan Gamper sin saber entonces que aquel podía ser su último partido como jugador del Barça, está ahora en manos del agente portugués Jorge Mendes, que tendrá la complicada tarea de traer a las oficinas del Spotify Camp Nou una oferta mínimamente convincente, con la dificultad añadida de que los grandes clubes tienen las plantillas ya prácticamente configuradas.
El caso es que Balde, de repente, se ha visto en la misma situación que otro canterano, Marc Casadó, quien ha estado apartado en la recta final de la pretemporada -incluso entrenando aparte junto al resto de transferibles- al no contar tampoco para un Hansi Flick que está siendo especialmente firme con los futbolistas a los que no les ve recorrido en el Barça.
Vínculos en el vestuario
Pese a que Balde podía intuir que el curso podría ser complicado después de la apuesta firme del Barça por la contratación de João Cancelo (por tres temporadas ha firmado el portugués), no había comenzado el futbolista de La Verneda el verano con la idea de salir del club. Si acaso, todo lo contrario, con fuertes vínculos con el núcleo duro del vestuario. Ahora le toca ver cómo entre su representante y el Barcelona resuelven una situación de lo más incómoda.
Quien sí entró en la convocatoria para jugar en Elche fue Jules Koundé. En su caso, el futuro depende más de él y de cómo encaje su nuevo rol en la plantilla, siendo el lateral suplente de Eric Garcia y una alternativa más para el puesto de central.
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