Si hay un colectivo que en Castellón sobrevive a base de tranquilizantes es el de los pescadores. Europa les aprieta con las restricciones, la burocracia es cada vez más asfixiante, los costes no dejan de crecer y ahora el combustible amenaza con darles la puntilla. «El gasóleo está más caro que nunca. Es insoportable. Los números no salen», denuncia Manuel Peña, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Castelló.
Aunque el desorbitado precio del gasóleo tiene un impacto directo en todo el sector, quienes más lo sufren son las 59 embarcaciones de arrastre con las que cuenta la provincia. «Hay barcos que consumen unos 600 litros de combustible al día y otros 1.000 o incluso 1.200 litros. Todo depende del tamaño. Teniendo en cuenta que el coste se sitúa en 1,2 euros el litros, el resultado es entre 700 y 1.400 euros por jornada solo para pagar el combustible. Es una barbaridad. Eso no hay quien lo aguante», añade Peña que asegura que el ambiente que se respira en todas las lonjas, desde Vinaròs a Burriana, es de frustración. «La gente está muy desilusionada. Tenemos que trabajar, pero los números no salen. No sé hasta cuándo aguantaremos», sentencia.
Luis García, secretario de la Federación de Cofradías de Pescadores de Castellón (Fedcopesca), también habla de precios imposibles. «El sector está aguantando como puede, pero la situación es delicada. Algunos están optando por guardarse días de faena para Navidad», destaca.
Marineros de una embarcación descargan pescado en el Grau. / KMY ROS
El combustible es el principal coste al que hacen frente a diario las embarcaciones, pero no es el único. Las cotizaciones a la Seguridad Social, los víveres o las tareas de mantenimiento.. engrosan una factura que no para de crecer. «Hay días en los que salir a faenar apenas deja margen e incluso puede acabar generando pérdidas», avisan los marineros. Un impacto que llega también a las tripulaciones. Una vez descontados los costes de cada jornada, los ingresos obtenidos por las capturas se reparten entre el armador y los pescadores. «Cuanto más pesa el gasóleo en la cuenta final, menor es la cantidad que termina llegando a quienes trabajan a bordo», explican.
Plan de choque
Ante este escenario, el sector reclama medidas urgentes para rebajar el efecto del combustible y garantizar la continuidad de la actividad. La prioridad, insisten, no es reducir las salidas al mar, sino conseguir que seguir pescando resulte económicamente sostenible y permita mantener tanto las embarcaciones como los puestos de trabajo. «Necesitamos una respuesta inmediata ante una situación que ha superado el límite de lo asumible», coinciden en el sector.
La alerta por el alza sin freno del precio del gasóleo no es exclusiva del sector en Castellón. En Alicante, cofradías de pescadores como la de Villajoyosa también han dado la voz de alerta y han reclamado una respuesta inmediata y medidas que permitan garantizar la continuidad de la actividad pesquera y de las familias que dependen de ella.
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