Brasil gira enloquecidamente como un trompo mientras se acerca el primer turno de las elecciones presidenciales, el 4 de octubre. Hace un año y tres días, Jair Bolsonaro fue condenado a 23 años y siete meses de prisión por complotar contra Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca ser reelegido nada menos que frente al hijo del golpista. El vértigo político es tal en el gigante sudamericano que la encuesta Quaest conocida este lunes ubica a Flávio Bolsonaro por delante de Lula en un segundo turno de fines del próximo mes: 42% frente al 40%. Si bien el sondeo tiene un margen de error de dos puntos, este resultado no se había visto desde abril. La medición encargada por el diario carioca O Globo se llevó a cabo en medio de la crisis sin precedentes que atraviesa el Supremo Tribunal de Justicia (STF) y que tiene en el centro de la convulsión nada menos que a Alexandre de Moraes. El juez cuyo protagonismo durante el proceso contra el expresidente fue rutilante y devino símbolo de la ética institucional aparece relacionado con Daniel Vorcaro, el dueño del banco Master, actualmente encarcelado por protagonizar el mayor fraude financiero de Brasil. El mismo Vorcaro ha sido el financista de un proyecto cinematográfico «Dark Horse», destinado a ensalzar la figura de Jair Bolsonaro. Su hijo candidato fue uno de los principales interlocutores de esa iniciativa. El aspirante del Partido Liberal (PL) ha sido formalmente por el STF debido a las sospechas de corrupción, evasión de divisas y blanqueo de dinero para filmar la película. Semejante escándalo no se ha reflejado en la encuesta de Quaest, aunque sí parece impactar el declive de De Moraes, a quien la ultraderecha intenta vincular con Lula.
Con este tasfondo se reúne el STF el martes venidero para decidir si De Moraes debe ser investigado por sus relaciones con Daniel Vorcaro. «Serán inaceptables cualquier tipo de maniobras dilatorias que devuelvan el caso al limbo, como si Brasil no hubiera visto lo que vio, es decir, las evidentes pruebas de relaciones turbias entre Moraes y el banquero mafioso», señaló el diario Estado en su editorial de este lunes. Recordó además que Master había firmado un contrato millonario con el bufete de la esposa de Moraes, «y el propio ministro participó en la redacción del documento».
El caso Master ha dividido aguas. Una facción es encabezada por De Moraes y la otra, por André Mendonça, un juez de origen evangélico designado en su momento por Bolsonaro padre. Mendonça filtró las conversaciones de su rival con el banquero Vorcaro, quien, ante la inminencia de su arresto le preguntaba si debía huir del país. El contenido de esos mensajes ha tenido un fuerte impacto político. Mendonça es además acusado de entorpecer las investigaciones sobre «Dark Horse». No quiere que se divulgue el contenido completo del teléfono del banquero. El material encontrado por la Policía Federal (PF) no solo salpica al candidato opositor sino su hermano, Eduardo Bolsonaro, prófugo de la justicia, quien actuaba como administrador del dinero recaudado para el largometraje. La PF incautó este lunes el teléfono del diputado del PL, Cezinha de Madureira, amigo de Mendonça y coordinador de una reunión privada entre el magistrado y Vorcaro.
La pregnancia del banquero en la vida política e institucional de Brasil no deja de arrojar sorpresas. Su llegada al poder era instantánea. Abría la puerta de despachos en el Congreso, tanto de legisladores del Partido de los Trabajadores (PT) como la ultraderecha. La indignación del bolsonarismo es por estas horas selectiva. Está interesado especialmente en todo lo que pudiera comprometer la suerte de De Moraes. Ha acumulado desde 2022 razones para convertirlo en su enemigo público principal.
Caída en las encuestas
Lula ha pedido a las autoridades del STF llegar hasta el final de las investigaciones sin blindaje para nadie. Esa prescindencia no le ha garantizado estabilidad en los sondeos. La semana pasada, aparecía primero con el 39% de intención de voto, cuatro puntos más que Bolsonaro, pero en un segundo turno la situación era de empate técnico. En la segunda quincena de agosto, en cambio, Lula tenía una ventaja de cuatro puntos: 47% contra 43%. Detrás de los dos principales contendientes surge la figura del médico y escritor de libros de autoayuda, Augusto Cury, con cerca de ocho puntos. Los otros 10 competidores son de carácter testimonial.
Las disputas en el seno del Supremo Tribunal Fedderal prometen novedades que no dejarán indiferentes a los electores. La salud de la máxima instancia judicial es a la vez un tema de preocupación. «Pensar en un código de ética para la STF tal vez no sea tan complicado, si partimos de los pecados de la usura, el orgullo y la vanidad. El modelo debería asemejarse al de un monje. Cuando los miembros de la STF se dejaron seducir por el estatus de celebridad, se enterró la ética de la Suprema. El silencio debería ser su elemento», señaló el escritor Luiz Felipe Pondé en una columna publicada por el diario paulsita Folha.
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