José Mourinho consiguió su primera victoria antes del pitido inicial en Cornellà. Afirmó en la previa que sus jugadores ya sabían quiénes iban a ser los elegidos para empezar el partido y, en cierta manera, desafió en público a sus hombres a filtrar la información. Pues bien, ni un solo medio acertó con la alineación del reestreno de Mou en el Real Madrid. Asumiendo que la premisa fuera cierta –que es mucho asumir–, resultó que no hubo topo. Y eso puede llegar a hacerle más feliz que tres puntos. Quizá no fuera el caso de ayer, en el día de su retorno.
La línea que más errores concitó en las previsiones fue la de mediapuntas. Pocos contaban con la titularidad de Bellingham, el último en volver a Madrid, y quienes lo hacían era en detrimento de Arda Güler. Jugaron finalmente los dos, con el turco recostado a la derecha y fue ese el mayor acierto de Mourinho.
El centrocampista del Espanyol Álex Calatrava (i) conversa con Vinicius Junior, del Real Madrid, durante el partido de LaLiga de fútbol que RCD Espanyol y Real Madrid disputan este sábado en el RCDE Stadium, en Barcelona. / Quique García / EFE
«Vinícius, balón de playa»
Güler gobernó los primeros 25 minutos de partido, con libertad total para moverse por todo el campo en busca de la pelota, y además le sirvió a Bellingham el primer gol blanco de la temporada, a través de una falta indirecta desde la banda izquierda. A ambos se les veía finos, todo lo contrario que a los otros dos delanteros, Mbappé y un Vinícius que escuchó aquello de «balón de playa» desde la grada y que volvió a desquiciarse con sus defensores, sobre todo con Calatrava y El Hilali.
Mourinho, sentado entre Joao Tralhao y Pedro Machado, sus dos ayudantes de mayor jerarquía, lo observaba todo desde su asiento, que apenas abandonó durante el partido. Ni siquiera cuando constató el progresivo incumplimiento del segundo reto que lanzó a sus jugadores en público. «Hay que defender con once», reclamó con firmeza, encontrando correspondencia en los primeros minutos. Pero como sucedió a menudo el año pasado, hacia el final de la primera parte, tanto Mbappé como Vinícius dejaron de correr hacia atrás. Fueron, claro, los peores minutos del Madrid.
Arda Güler, de nuevo el sacrificado
Es decir, mediado el encuentro, Mourinho sumaba una victoria (la del no topo), una derrota (la del compromiso defensivo) y un empate en el marcador tras el gol de Calatrava, para quien todo el Madrid pidió la expulsión tras una patada a destiempo a Carreras. Como no pasaba de ahí, hizo cambios. Y Güler, que tiene un doctorado en esto, volvió a ser el sacrificado pese a ser el mejor de los blancos para que saliera Diomande –poquito del carísimo marfileño– junto a Cucurella, ovacionado por la afición perica.
También debutó más tarde Carlos Espí, el delantero tanque que Mourinho había demandado para poder resolver partidos atascados como el de anoche. Y fue el fichaje con menos purpurina de todos el que le salvó la papeleta en el descuento. Un gol y una victoria que no disimulan que el portugués tiene mucho trabajo por delante.
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