Ir a la playa con niños exige algo más que elegir un sitio bonito. Cuando se prepara una jornada familiar junto al mar, importan el acceso, el aparcamiento, la sombra, los servicios, el tipo de orilla, la distancia hasta el coche, la posibilidad de comer cerca y que haya espacio suficiente para que los más pequeños puedan moverse sin que todo sea una preocupación constante. Una playa espectacular puede resultar incómoda si hay que caminar demasiado, si no hay lavapiés, si el suelo quema o si no existe un lugar donde refugiarse del sol.
Por eso, muchas familias buscan playas prácticas antes que postales imposibles. Lugares donde se pueda pasar el día sin cargar media casa en el maletero, con algo de sombra natural, algún chiringuito, paseo cercano y opciones para combinar baño, descanso y juego. En la provincia de Alicante hay calas preciosas y grandes arenales urbanos, pero no todas ofrecen ese equilibrio entre comodidad, paisaje y ambiente tranquilo que se agradece especialmente cuando se va con niños.
Playa del Torres
Una de las mejores opciones para ese plan es la playa del Torres, en La Vila Joiosa. Se encuentra al norte del término municipal, en dirección a Benidorm, a unos dos kilómetros del casco urbano. Es una playa semiurbana de grava y arena, rodeada de naturaleza, con 560 metros de longitud y unos 10 metros de anchura. Cuenta con amplios servicios y es ideal para el buceo. Además, se encuentra junto a uno de los grandes hitos patrimoniales de la localidad: la Torre de Sant Josep.
La gran diferencia de la playa del Torres respecto a otras zonas de baño de la Costa Blanca está en su entorno. No es una playa completamente urbana ni tampoco una cala aislada sin servicios. A su alrededor hay un paseo amplio, zonas verdes, grandes eucaliptos, olivos, higueras y otros árboles que generan un ambiente muy agradable en verano. Esa presencia de sombra natural permite descansar del sol sin depender únicamente de la sombrilla, algo que se agradece mucho cuando se pasa todo el día en la playa con niños. El Torres dispone de chiringuito, alquiler de hamacas y sombrillas, parking y pasarelas hasta la orilla.
La playa es de grava, por lo que conviene llevar escarpines o calzado de agua, especialmente para los más pequeños. A cambio, el agua suele tener una claridad muy atractiva y el fondo resulta interesante para quienes quieren probar con gafas de snorkel o iniciarse en el buceo de forma sencilla. La desembocadura del río Torres, situada junto a la playa, añade un elemento paisajístico diferente, mientras que la zona de pinos y matorral del extremo oriental conecta con la ruta de la Colada de la Costa, que permite caminar hacia el Racó del Conill, la Torre del Aguiló y la Cala de Finestrat. Para familias activas, esa combinación de baño y pequeño paseo puede convertir la jornada en un plan mucho más completo.
Fácil acceso
Otro punto a favor es el acceso. La playa del Torres se puede alcanzar en coche de forma relativamente sencilla, con zonas de aparcamiento en las inmediaciones, aunque en verano conviene llegar pronto porque las plazas más cercanas se llenan. Su ocupación suele ser media, pero la presencia de camping, urbanizaciones y visitantes de fin de semana hace que los días de mayor calor tenga bastante movimiento. Aun así, conserva un ambiente más relajado que las playas más céntricas de La Vila o Benidorm.
Torre de Sant Josep
Además de playa familiar, El Torres es una playa con historia. Muy cerca de la arena se levanta la Torre de Sant Josep, también conocida como Torre de Hércules, considerada como el mayor monumento funerario romano conservado en España. Fue construida entre los años 150 y 170 d.C. en honor a Lucio Terencio Marcino y sorprende por su ubicación junto al Mediterráneo. Sombra, chiringuito, juegos, paseo, agua clara y una torre romana hacen de la playa del Torres uno de esos lugares cómodos y completos para disfrutar en familia sin complicarse demasiado.
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