la historia de Finita, Madre Mayor de San Lorenzo

Unos días antes de convertirse en Madre Mayor de San Lorenzo en la Gran Gala, Rufina Naranjo recibía la noticia de su designación con júbilo y como colofón a una vida marcada por su cariño y trabajo. «¿Y esa no soy yo?», exclamó durante la comida del pueblo en la que tuvo conocimiento del título. «Ay, mira, ¡yo soy la madre mayor!», repitió con sorpresa. Con este gesto, el pueblo capitalino ha querido reconocer a la mujer que durante décadas gestionó una señera peluquería con libertad y determinación.

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