El incendio forestal que desde el jueves por la noche calcina la Serra de la Calderona a raíz de la caída de un rayo y ha obligado a evacuar a los vecinos de la localidad de Gátova sigue activo y amenazando el parque natural y los municipios cercanos. Este sábado, tercer día desde que se inició, la vista de los dispositivos de extinción ha estado puesta, con incertidumbre, en cómo podía reaccionar el fuego a las condiciones de mediodía, claves en la evolución de todo incendio forestal, y que este viernes supusieron un cambio tan radical que desbocó la virulencia del incendio.
La noche del viernes al sábado fue bien, con la bajada de las temperaturas y el aumento de la humedad. Pero aun así, la superficie quemada se multiplicó casi por cinco en apenas 24 horas, según datos del inicio del fin de semana. En concreto, pasó de 130 hectáreas a 633. La jornada del sábado fue todo lo contrario al no registrarse un avance de las llamas. «Hemos salvado el periodo de tiempo en el cual el viento podía reactivar cualquier tipo de punto caliente, que ha sido básicamente el mediodía», aseguró la tarde de este sábado el director del Puesto de Mando Avanzado (PMA), Fernando Kindelán.
La previsión en Emergencias este sábado era que la humedad y el descenso de las temperaturas por la noche contribuyeran a enfriar el terreno y facilitar la extinción aunque la posible inestabilidad atmosférica durante este domingo pueda ser un factor que juegue en contra. Por ello, el dispositivo mantendrá la estrategia de vigilar las zonas con mayor riesgo de reactivación.
En total, el dispositivo cuenta con 350 efectivos y 25 medios aéreos, 14 de ellos de la Comunitat Valenciana. Estos últimos no han trabajado por la noche por falta de luz. En las tareas de extinción colaboran el personal de la Unidad Militar de Emergencias, de los bomberos forestales de la Generalitat Valenciana, del Consorcio Provincial de Castellón, del Consorcio Provincial de Valencia y del Ayuntamiento de Castellón y de Valencia. Además, hay personal de la Policía Generalitat, de las Unidades Técnicas de Prevención o agentes medioambientales.
A la espera de volver a casa
Pese a los esfuerzos coordinados para acabar con el incendio, de momento los vecinos desalojados de la localidad de Gátova siguen sin noticias de cuándo podrán volver a sus casas tras una jornada evacuados. Pese a esta evolución positiva, el incendio continúa activo y el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, señaló al acabar el Cecopi la tarde del sábado que se mantiene la evacuación de la localidad. Así, recordó que «está prohibido el acceso de ciclistas, de turistas y de personas que quieran acercarse a ver cuál es la situación actualmente».
«En el momento en que se produzca la estabilización del incendio podrán regresar a sus casas, que es un deseo que tienen tanto ellos como nosotros», dijo. Por la mañana, agradeció la comprensión de las personas afectadas para que los servicios esenciales puedan actuar con la mayor agilidad posible y que logren mayor eficacia a la hora de extinguir el incendio forestal».
El fuego obligó el viernes, pasadas las cinco de la tarde, a evacuar el municipio, que había estado confinado desde un par de horas antes. Las personas que no disponen de una segunda residencia o no pudieron ser alojadas en casas de familiares o amigos, fueron trasladadas al Polideportivo de Bétera, donde la Cruz Roja puso en marcha un dispositivo de ayuda en un espacio con capacidad para acoger a 2.000 personas. Pero finalmente fueron muchas menos las que acabaron pernoctando allí.
El polideportivo de Bétera con el dispositivo de ayuda de Cruz Roja / José Manuel López
Por el momento hay 37 personas evacuadas en el Polideportivo de esta localidad, de las cuales 20 son hombres y 17 mujeres a los que se suman diez mascotas. Por su parte, las personas mayores, dependientes o con discapacidad fueron trasladadas a la residencia de Carlet: nueve personas, de las cuales cinco son dependientes y el resto, acompañantes.
La carretera CV-25, entre los municipios de Gátova y Olocau, sigue cortada para facilitar las tareas de extinción y se ha convertido en el principal punto de acceso de los equipos de emergencias. La Guardia Civil se ha desplegado en diferentes puntos de la red para identificar a los vehículos partículares, puesto que los únicos vecinos que pueden pasar son los de la localidad de Marines Vell.
La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, aseguró que «no es ya solo una cuestión de que el incendio siga activo, que también», sino de que continúa existiendo un importante movimiento de vehículos de emergencia por la CV-25, una carretera que ha descrito como «estrecha y complicada». «Todo el trasiego de vehículos de emergencia que están trabajando podría comprometer la seguridad de todos aquellos vecinos que pudieran trasladarse», explicó Bernabé, para remarcar que «el peligro no ha pasado».
Asimismo, destacó la coordinación entre las distintas administraciones «de forma leal y de forma comprometida con la ciudadanía» y reconoció la «gran profesionalidad» de los efectivos que están interviniendo, además de agradecer expresamente el comportamiento de los vecinos de Gátova, especialmente durante el desalojo efectuado este viernes, que fue «rápida» pese a su «complejidad», y la respuesta de los residentes fue «sin duda alguna, ejemplar».
Sin llama
Por su parte, Raúl Gil, director del PMA del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, explicó por qué este viernes por la mañana el fuego parecía casi controlado y poco después se desbocó. «El viernes amaneció muy bien, pero la realidad que tenemos de la vegetación en Castellón, es muy compleja. Tiene una disponibilidad tremenda y, en cuanto pasan las horas, ya en las horas centrales del día, se manifiesta la vulnerabilidad del monte y lo agresivo que puede llegar a ser el fuego en él», afirmó.
Durante el sábado, la llama ha llegado a desaparecer de la zona incendiada pero «está todavía todo muy caliente», explicó por la mañana Raúl Gil. Lo que sí ha cambiado es la percepción visual del incendio desde Gátova y las zonas cercanas: este viernes una densa columna de humo, e incluso llama, era visible desde esta localidad desde el mediodía, pero este sábado ya no quedaba ni rastro visual del fuego, ni prácticamente del humo. Lo que más visible resultó fue la labor de los medios de extinción, sobre todo medios aéreos, y sus descargas de agua y retardante sobre la zona calcinada.
Los trabajos de extinción, eso sí, consiguieron evitar un frente muy grande: lograron que el fuego no saltara la carretera de Gátova a Altura, la CV-25. Por la tarde del sábado, sin embargo, se vivieron momentos más complicados. Desde el Consorcio Provincial de Bomberos de Castelló hablaban de condiciones climáticas que estaban “propiciando situaciones con evoluciones puntuales muy violentas”.

Medios aéreos trabajan en la extinción del incendio de la Calderona / José Manuel López
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