El programa ‘La Tarde’ de COPE ha descubierto el extraordinario espacio cultural creado por Miguel Pérez, conocido popularmente como ‘Trébol’, en el municipio leonés de Veguellina de Órbigo. Este electricista jubilado ha dedicado varias décadas de su vida a recuperar aparatos, proyectores centenarios, cintas históricas y carteles originales para levantar un auténtico Museo del Cine.
Su pasión nació de forma temprana en los talleres y cabinas de proyección de la comarca. «Empecé con 14 años en el cine de aquí, de ayudante de cabina«, ha recordado sobre sus inicios, compaginados con su trabajo electromecánico antes de ingresar en la industria azucarera durante los años ochenta.
Ataviado con una bata que luce la inscripción italiana «Operatorio della Macchina«, el coleccionista defiende el oficio tradicional frente a la modernidad. «Todo lo que hay expuesto, todo funciona perfectamente«, ha asegurado Miguel Pérez al recalcar que el antiguo operador dominaba desde la mecánica hasta los complejos sistemas de carbones y mercurio.
Todo lo que hay expuesto, todo funciona perfectamente»
Creador del Museo del Cine de Veguellina de Órbigo
Joyas centenarias recuperadas a mano
Entre las piezas más destacadas figura un proyector de la cadena UFA Berlín datado hacia 1924, que ha devuelto a la vida tras meses de trabajo manual en el motor y las escobillas. Asimismo, exhibe un Pathé Baby francés de 1912 en formato de 9,5 milímetros, concebido para el cine doméstico de la época y con el que reproduce estampas parisinas de hace más de un siglo.
Otra de sus grandes obras de restauración corresponde a un Pathé KOK de 1912 y 28 milímetros, adquirido con piezas faltantes durante la pandemia. «La lente se la fabriqué yo de uno de diapositivas y las bobinas también las hice yo; todo esto es taladro, lima, torno y mucha paciencia«, ha explicado sobre su minuciosa labor artesanal.
El recinto alberga también proyectores a válvulas como un Marin de 16 milímetros, cartelería histórica de títulos como Ben-Hur o Los diez mandamientos, y una sala acondicionada con 24 butacas de cine clásico. Toda esta labor suscita un gran interés en las visitas escolares que acuden a descubrir el origen del séptimo arte.
Cartel de Ben-Hur
Un patrimonio que resiste en el pueblo
El alcalde de Veguellina de Órbigo, José Manuel Aceves, ha elogiado esta colección al calificarla como «una cosa única en Europa y España«. Pese al interés foráneo por adquirir los equipos, Miguel Pérez mantiene firme su compromiso de conservar las piezas en la localidad: «Soy de aquí y me gustaría que esto quede aquí y que funcione«.
El apodo familiar de Trébol proviene de su infancia, cuando a él y a sus hermanos los llamaban de forma cariñosa «los trampolines» por su estatura similar respecto al primogénito. Ahora, centra sus esfuerzos en garantizar el relevo generacional para que los jóvenes aprendan a valorar y preservar esta tecnología pionera.
Las escenas que marcan una vida
Durante su intervención en COPE, ha repasado tres secuencias clave de la cinematografía, recordando el remo del galeote en Ben-Hur y la apertura de las aguas en Los Diez Mandamientos. No obstante, su mayor referente emocional reside en Cinema Paradiso, filme con el que equipara su propia trayectoria vital.
La historia de mi vida es como Cinema Paradiso, pero real y más potente»
Creador del Museo del Cine de Veguellina de Órbigo
«Ahí tienes la película ‘Trébol, el proyeccionista’, es la historia de mi vida como Cinema Paradiso, pero real y más potente«, ha afirmado al rememorar la célebre escena del proyector iluminando la plaza pública y evocar los riesgos del antiguo celuloide de nitrato.













