El empresariado ilicitano cuenta desde este miércoles con un nuevo símbolo en pleno corazón ilicitano. El Rotary Club Elche inauguró junto al Centro de Congresos la escultura Impulso, una pieza que a partir de ahora servirá de homenaje a quienes, generación tras generación, han contribuido con sus empresas, sus proyectos y su capacidad emprendedora al desarrollo económico y social de la ciudad.
Y buena parte de esa historia empresarial estuvo representada a pie de escultura. A la cita acudieron empresarios de larga trayectoria y referentes de distintos sectores económicos de la ciudad, entre ellos Rafael Bernabéu, Juan Pascual, Pepe Antón Puntes o José Quiles, además de una nutrida representación del sector del calzado y de su industria auxiliar. Entre los asistentes se encontraba también Manuel Román, presidente de la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC), en una convocatoria que reunió a distintas generaciones vinculadas al desarrollo industrial y empresarial de Elche. El acto reunió también a la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marian Cano, y al alcalde, Pablo Ruz, además de representantes de las empresas y entidades que colaboraron con el proyecto.
Guiños
La idea con este guiño era reconocer no a una empresa o empresario concreto, sino a todo un tejido productivo que ha acompañado la transformación de la ciudad durante décadas. Desde los negocios familiares y las primeras industrias hasta las firmas que hoy exportan, innovan y compiten en mercados internacionales.’
El periodista de Cope Elche Juan Carlos Romero hizo de mantenedor de una ceremonia que sirvió para culminar una iniciativa promovida durante el mandato de Joaquín Garrido Mora al frente del Rotary Club Elche en el curso 2025-2026. El proyecto ha podido materializarse gracias a la participación de numerosas firmas de distintos sectores del tejido empresarial de la ciudad, que se han sumado como patrocinadores fundadores.
Precisamente, uno de los mensajes que sobrevoló durante la inauguración fue el del carácter emprendedor de Elche. Tanto Ruz como Cano pusieron el acento en una forma de entender la empresa muy vinculada a la identidad de la ciudad, es decir, la capacidad para emprender, asumir riesgos, adaptarse y transformar ideas en una actividad económica.
Idea
En cuanto al monolito en sí, tanto los materiales como la forma trasladan un mensaje claro. La obra Partiendo de que la obra está diseñada en mármol rojo Alicante, utilizado como representación de la tierra, las raíces y el origen. Emerge de la base una hélice en bronce que representa el crecimiento, la innovación, el esfuerzo y la continuidad y, al mismo tiempo, remite de forma sutil al tronco de una palmera, símbolo inconfundible de la cultura local. De ahí precisamente su nombre: Impulso.
La escultura, diseñada por Juan Francisco Martínez Gómez, de la Facultad de Bellas Artes de Altea de la Universidad Miguel Hernández (UMH), y hecha realidad a cargo del escultor y empresario ilicitano Juan Tomás Lloret Reig, junto con más especialistas, está dedicada tanto a los empresarios que levantaron industrias y negocios como a quienes mantienen actualmente sus compañías, asumen riesgos, generan empleo o desarrollan nuevos proyectos. También se quiere poner el foco con ella en las futuras generaciones llamadas a continuar esa trayectoria. En ese sentido, el encuentro permitió juntar a empresarios veteranos con representantes de generaciones más recientes y escenificar esa continuidad que la propia hélice pretende simbolizar.
Durante la presentación, Francisco Ortega fue el encargado de explicar el origen del proyecto y el significado de la obra, muy centrada también en el valor de la cooperación, mientras que Joaquín Garrido agradeció la participación de las firmas y colaboradores que han permitido convertir la idea inicial del club en una pieza permanente de la ciudad.
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