Últimamente España es un país en crecimiento demográfico y este año, por primera vez en nuestra historia, va a convertirse en una nación con una población de cincuenta millones de habitantes. Dentro de esta dinámica general de crecimiento tenemos que enfrentarnos con una realidad: el modelo de población de España resulta cada vez más dual. El centro y la periferia comienzan a saturarse mientras que amplias zonas intermedias quedan despobladas. Es un modelo de población que parece nacido en el interior de una centrifugadora que solo respete centro y periferia. El modelo resultante es el de una España con problemas de saturación en muchas regiones exteriores; frente a otras interiores desocupadas en la que se dan problemas de falta de densidad y actividad. Es la España del crecimiento continuo frente a lo que hemos llamado España vaciada.
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