La fecha de las próximas elecciones generales sigue siendo una incógnita. Pedro Sánchez no deja de repetir que agotará la legislatura en 2027, aunque también ha puesto como límite una eventual derrota del proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Lo único seguro es que las urnas se instalarán, a más tardar, en julio del próximo año. Queda cada vez menos tiempo para esa cita y, por el momento, Sumar llega con los deberes sin hacer. La coalición impulsada por Yolanda Díaz encara el tramo final de la legislatura sin candidato, sin una nueva marca electoral y con las alianzas aún por confirmar.
La compleja tarea que inició la vicepresidenta segunda en julio de 2022, cuando se lanzó a reconstruir el espacio a la izquierda del PSOE mediante un proceso de escucha destinado a dar forma a Sumar, vuelve a estar ahora pendiente. La también ministra de Trabajo ha liderado la acción del espacio dentro del Gobierno en los últimos años, pero hace tiempo que se ha desvinculado de la vertiente más orgánica del proyecto. Su retirada ha dejado un vacío que, al menos por el momento, está resultando complicado de llenar.
A esto se suma que la mayoría de actores que conforman la coalición de Sumar –IU, En Comú Podem, Más Madrid y el propio Movimiento Sumar– admiten que la marca con la que se presentaron a los comicios está desgastada y que resulta necesario buscar un nuevo nombre para las papeletas de las próximas elecciones generales. Sin embargo, nada parece decidido, pese a que el tiempo se agota y Sánchez conserva la capacidad de convocar las elecciones en el momento que considere más favorable.
Nueva fecha límite
A finales de febrero, tras meses de dudas, Díaz anunció que no volvería a presentarse como candidata a unas elecciones generales. La política gallega, que cuando empezó a construir Sumar era la única a la que aprobaba la ciudadanía en el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), no llegaba entonces ni a un cuatro sobre diez. Sumar se quedaba así sin candidata y desde entonces han circulado numerosos nombres para sustituirla al frente de la coalición.
Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, ha sido uno de los que más ha sonado, pero él mismo se descartó en marzo. «No es el papel que yo debo asumir», dijo. Distintas fuentes del espacio también han apuntado a la posibilidad de buscar un perfil independiente, más próximo a la sociedad civil, que permita aglutinar a todas las formaciones. El nombre de la futura candidatura también sigue abierto. Hace meses que los partidos reclamaron ponerse manos a la obra, pero no ha habido avances.
La intención inicial era resolver ambas cuestiones después del parón de Semana Santa. Sin embargo, no fue así. Después, el objetivo de todas las formaciones era poder irse de vacaciones con un candidato ya elegido y una marca para poner en la papeleta electoral. Ahora, ese marco temporal se ha desplazado hasta septiembre, con el inicio de un curso político que acabará, sí o sí, en las urnas. Será entonces cuando traten de despejar estas dos incógnitas y definan la dirección que quieren tomar.
Negociaciones pendientes
También está pendiente terminar de cerrar alianzas de cara a esos comicios. IU, Más Madrid, Comuns y Sumar ya certificaron su coalición en un acto celebrado en febrero, pero está pendiente ver qué ocurre con partidos como Compromís, que en 2023 concurrió a los comicios bajo la marca de Sumar, pero que después ha mantenido varias discrepancias con el espacio. La diputada valenciana Águeda Micó, por ejemplo, abandonó el grupo parlamentario el verano pasado, mientras que su compañero Alberto Ibáñez decidió permanecer en él. También queda por saber qué hará Chunta Aragonesista, una formación a la que Díaz mimó hace tres años.
No obstante, la cuestión más relevante en este asunto es la relación con Podemos. Tras una negociación traumática en junio de 2023 que se saldó con el veto de Irene Montero, los morados se presentaron dentro de la coalición de Sumar, pero rompieron con ella pocos meses después del inicio de la legislatura. Desde entonces, la pregunta ha sido si volverán a intentar un acuerdo de cara a las próximas elecciones. Por el momento, Podemos ha ungido a Montero como su candidata, en lugar de a Ione Belarra, pero la formación no ha descartado una posible alianza con quienes ya fueron sus compañeros de candidatura.
La única incógnita que parece despejada en el horizonte de Sumar es la de ese frente común que puso sobre la mesa Gabriel Rufián. El portavoz de ERC ya se ha asegurado volver a ser candidato de su formación y en los partidos a la izquierda del PSOE se han cansado de esperar a que dé un paso al frente. Una duda menos.
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