el calentamiento del mar reduce la pesca y altera las especies en Alicante

Treinta y tres grados. Ese fue el registro que el pasado 5 de agosto marcó una boya de Sa Dragonera, al oeste de Mallorca, en lo que se convirtió en un alarmante récord histórico de temperatura en el mar Mediterráneo. Y la cosa no cambia demasiado en aguas de la provincia de Alicante, donde durante buena parte del mes de julio y también en el actual se han estado bordeando los 30 grados o incluso superándolos. Un calentamiento que ya está teniendo consecuencias, sin ir más lejos, en la pesca, con capturas que se están reduciendo entre un 5 % y un 10 % al sumergirse los peces a mayor profundidad, al mismo tiempo que se produce una alteración en la abundancia de algunas especies. Mientras que la gamba blanca, más acostumbrada a aguas cálidas, está cada vez más presente, la cigala, la merluza o la sardina, además de algunas especies voluminosas como la gallina o el mero, van a menos.

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