José Mourinho, Real Madrid, Primera División… El Deportivo escenifica este miércoles (21.00 horas, TVG y TVE) su regreso a la élite del fútbol español con un partido ante el equipo más laureado de la historia, un habitual del decano de los trofeos veraniegos. Es el Dépor de Aubameyang, Angeliño y Leo Román, el de todos esos años en el barro, el que se presentará esta noche ante su gente y también ante el fútbol español en esa segunda era dorada que pretende construir en la élite. Que la caída a las catacumbas del balompié nacional haya servido para algo. Para volver limpio, sin deuda y renovado para reestablecer, hasta donde le dejen, esas escalas de poder los años 90 y del principio de este modelo. Un reducto galo en el noroeste de Europa, una alternativa de poder ante los grandes del fútbol del Viejo Continente. Todo en el medio de la ebullición y la efervescencia de una noche de eclipse total en A Coruña, que incidirá de manera directa en el calentamiento del partido y en los primeros minutos de juego. Una velada para la historia.
Eso sí, hay que ir paso a paso y primero es ensamblarse, crecer. El Deportivo de este miércoles, con la duda de Yeremay y con Mario Soriano como líder en el campo, reflejará muchas de las señas de identidad que le dieron un ascenso en Valladolid. Blindaje atrás y en la media, competitividad, la pelota para los bajitos y velocidad a la espera de una carrera de Aubameyang. Tiene mucho de reconocible, también debe probarse y progresar. Con esos siete fichajes y más de 20 millones de inversión, que le han convertido en uno de los grandes animadores del verano. Con esa juventud que necesita poso para rendir al máximo nivel. El primer golpe de realidad será el Real Madrid de Mourinho y Vinicius, que aún gatea en una preparación condicionada por el Mundial 2026. Faltarán a la cita de Riazor futbolistas como Cucurella, Mbappé, Konaté, Tchouameni y Bellingham, recién incorporados a la dinámica de trabajo de Valdebebas.
Mario Soriano en el Genoa-Deportivo. / RCD
La vuelta del técnico portugués despierta algunos de los peores fantasmas, pero también evoca una época en la que el Dépor soñó con ganar la Liga de Campeones. El técnico de Setubal, en teoría más amansado con el paso de los años, nunca he dejado indiferente a nadie en Riazor. Será la primera vez que toda esta generación de jugadores del Real Madrid visiten uno de los templos olvidados del fútbol español. Riazor abre sus puertas para un clásico por recuperar y en un encuentro que servirá de termómetro en la grada ante las diferencias surgidas en verano entre parte de la afición y el club coruñés por la campaña de abonados.
Posible alegría y ensayo
La brecha entre Dépor y Real Madrid es a día de hoy evidente, pero el equipo de Hidalgo pretende aprovechar la versión beta de un Real Madrid que pospondrá su estreno en Liga para darse una alegría antes de que el próximo lunes empiece a rodar la pelota en serio. Será el momento de medir el nivel de jóvenes como Noubi, el propio Soriano, Quagliata o Bil y de comprobar si esas carreras de Aubameyang han perdido punta de velocidad y exuberancia, a pesar de los 37 años. Pero, sobre todo, será la noche en la que Riazor revivirá parte de esas veladas de gloria que nunca debió perder. Ahora queda ganárselo de nuevo y construir un Dépor sólido que se instale de nuevos entre los grandes. Este miércoles, primera oportunidad.









