Llegó a la casa de subastas más antigua de España, la madrileña Durán Arte y Subastas abierta en 1969, hace nueve años tras pasar por Sotheby’s en Londres, el Guggenheim de Venecia o la Fundación Juan March. Ignacio Rubio Zaballos-Bustingorri (1992), especialista en arte del siglo XX y en obra seriada y arte contemporáneo, es desde abril de 2025 su director adjunto y la primera persona que no es de la familia Durán en ocupar un cargo.
Qué mensaje lanza al público general para dar a conocer las casas de subastas.
Lo primero, que no hay que pagar para venir. Una casa de subastas es un museo que se renueva todos los meses y no cobra entrada. Un lugar que programa exposiciones, en nuestro caso cada mes, que te permite ver de cerca todo tipo de piezas, muchas de ellas al alcance de todos los públicos, que luego, algunas, se colgarán en las pinacotecas. Que vengan como van a ver galerías, y no tengan miedo de entrar.
«Los primeros coleccionistas compran arte moderno y contemporáneo, principalmente arte abstracto. Y el público no experto está más vinculado con la decoración de la casa»
¿En qué se diferencian de un mercadillo o de esa moda de venta de segunda mano que consiste en vaciar pisos?
Tenemos un local abierto al público con atención a los visitantes y contamos con un equipo de expertos que se dedica exclusivamente a comprobar la autenticidad, elegir piezas de calidad, datarlas, comprobar la conservación… Un equipo al que poder preguntar si hay dudas o interés por conocer la historia de las obras. Ofrecemos la seguridad del ojo de nuestros expertos.
Un experto de la sala cataloga una obra gráfica de Eduardo Arroyo, que posteriormente se vendió en subasta por 250 euros. / Alba Vigaray
¿Cuántas personas trabajan en Durán?
Trece, la mayoría formada en historia del arte, gemología, bibliofilia y biblioteconomía. En cada catálogo, debajo de cada pieza hay una descripción elaborada por un experto concreto muy formado.
Cuál sería la primera recomendación para una persona que quiere adquirir su primera obra.
Comprar obras con las que quiere convivir. Más allá del precio o de si es o no una buena inversión. Te tiene que gustar, apetecer. Te tiene que transmitir algo, reportar una emoción. Cuando hablamos de coleccionistas solemos pensar a lo grande, pero un coleccionista es una persona que adquiere una obra de arte, de manera que todos podemos ser coleccionistas en la medida que cada uno quiera o pueda.
«La recomendación es comprar obras con las que quieres convivir. Te tienen que gustar y transmitir algo, reportar una emoción»
¿Qué es lo que suelen buscar estas personas?
Piezas que les gustan estéticamente y que ya han visto previamente en la página web. Les gustan los colores y que les encaje la medida en casa. Cuanto más grande el cuadro, más difícil de vender. La medida estándar de la obra gráfica, que es 76×56, es la que mejor se ajusta.

Un dibujo de Albert Rafols Casamala es fotografiado para formar parte del catálogo de la subasta / Alba Vigaray
¿Hay diferencias con lo que finalmente adquieren?
Primero consultan la obra en internet y luego vienen a verla, que es lo que siempre recomendamos porque son artículos de segunda mano y hay que comprobar si su estado de conservación es el que se quiere. Las piezas salen a subasta tal y como están. No las intervenimos. Y ya en la sala, sí que descubren otras piezas interesantes.
De qué tipo de piezas estamos hablando
En primeros coleccionistas, obra gráfica, pintura y joyas vintage de finales del XIX hasta mediados del XX que ahora se han puesto muy de moda, como los diseños art déco.
En arte, ¿alguna época o autor concreto?
Suele ser arte moderno y contemporáneo, principalmente arte abstracto. Y para un público no experto, vinculado con la decoración de la casa o arte pop, obras tipo Andy Warhol o Equipo Crónica.
¿De qué precios estamos hablando?
Tenemos obras desde 50 euros. Y la media de la obra gráfica de autores reconocidos estaría entre los 250 y 700 euros.Obra numerada, firmada por el artista y reflejada en catálogos que la avalan.

Grabado de Picasso subastado el mes de junio y vendido por el precio de salida de poco más de 3.000 euros / Alba Vigaray
¿Este tipo de público compra también para invertir?
La inversión en arte en España no está tan desarrollada. Vamos un paso por detrás de otros países, como EEUU. Es cierto que en las subastas se encuentran oportunidades para comprar piezas únicas a muy buen precio. En el mercado secundario no se pagan los precios del primario, de galerías o directamente del estudio del artista.
«Siempre recomendamos venir a ver las obras porque son artículos de segunda mano y hay que comprobar si su estado de conservación es el que se quiere»
¿Se compra también para regalar?
Por supuesto. De hecho, cada vez se compra más obra gráfica como regalo de boda. En lugar de la típica vajilla, un grabado tanto de artistas menos conocidos como de grandes nombres es una muy buena opción. Realmente puedes tener una obra maestra en casa por lo que te cuesta un iPhone. Como un Miró, por ejemplo, por entre los 1.500 y los 2.500 euros.
¿Por qué los jóvenes o no expertos no acuden a las casas de subastas?
Hay mucho pudor. Se piensa que hay que ir invitado, pagar entrada o que todo es muy caro. Y es justo todo lo contrario. Estamos abiertos en horario comercial, la entrada es libre, mostramos las piezas y contestamos vía online a quienes contactan desde otras provincias o países pidiendo más información. Incluso mandamos fotografías y vídeos. Y a partir de ahí, se puede participar en las subastas vía online desde casa o por teléfono, y presencialmente.

Serigrafía de Equipo Crónica ‘El Vigilante’ (1967), que rinde homenaje al ‘Retrato del Cardenal Infante Don Fernando de Austria cazador’ de Diego Velázquez, vendido por 750 euros / Alba Vigaray
Durán es una sala muy activa en redes sociales.
Queremos llegar a un público que de manera natural no entra en un local del barrio de Salamanca o piensa que las subastas son para un tipo de coleccionista de precios muy altos. Queremos abrir este mundo que es desconocido para miles de personas.
«Desde la pandemia, los ‘influencers’ han puesto de moda los ‘house tour’ de sus casas. Se cuida mucho más el interiorismo y quieren arte para decorar»
Qué famosos compran en Durán
No puedo dar nombres. Pero por aquí ha pasado todo el mundo, cantantes, famosos e ‘influencers’. También han vendido sus colecciones con nosotros. Desde la pandemia, los ‘influencers’ han empezado a enseñar sus casas a través de los ‘house tour’ que se han puesto de moda. Se cuida mucho más el interiorismo y quieren arte para decorar.
¿De dónde proceden las piezas que se subastan?
En general, de particulares que nos contactan para valorar sus colecciones procedentes de herencias o divorcios, también de compañías que cambian la decoración de sus oficinas. Hay personas que venden para comprar otra pieza o porque quieren empezar una colección diferente. En joyas, porque es un buen momento para el oro y la plata. Y en relojes, porque el tuyo ya no está de moda.

Obra gráfica de Antonio Saura que finalmente no logró comprador y que se vendía por 650 euros / Alba Vigaray
Existe una sensación de que las casas de subastas no son transparentes.
Es una leyenda negra que realmente no hace justicia, porque somos un tipo de negocio muy transparente en el sentido de que todos nuestros precios y nuestra información es pública. Salvo la información del vendedor y del comprador, que es estrictamente confidencial.
Fuente: El Periódico de España














