Desde el barrio Alto, con certera y sensata visión, lidera Cecilia Alvargonzález Figaredo (Gijón, 1969) una Fundación amiga de ayudar.
¿Venir a diario a Cimavilla le hace ver la ciudad con una mirada distinta?
Creo que sí. Al final, para llegar aquí, ya sea porque vengo en autobús o en coche, paso por todo Gijón y lo veo todo al detalle.
¿Cómo ve el barrio?
Cimavilla debería estar limpia y no lo está. Es lo que más me llama la atención, desde luego de los últimos años. Desde que vengo a aquí, que ya pasaron casi 34 años, es evidente que la gente fue cambiando. Antes había señoras que vendían pescado, pescadores… Ahora la población es más joven, el público está renovado y hay familias con niños, pero algo pasa. El Ayuntamiento limpiar, limpia poco.
Ya empezamos con polémicas.
Como lo ponga, mañana me van a querer colgar de un pino (risas), pero es evidente. Aquí viene mucho turismo y es que son todo pintadas. Comprendo que hay que estar constantemente limpiando, pero…
Otra polémica. ¿Virgen de la Soledad o de los Remedios?
Con la Soledad, claro, es la más próxima. Esta de momento es fácil (risas).
¿Cómo vive la Semana Grande?
Sin parar. Llena de planes. Con amigos de fuera con los que quieres hacer cosas. Comiendo y cenando fuera de casa todo el santo día (risas). A veces es más fácil y otras más difícil, porque está todo lleno y tienes que planificar y eso a veces cuesta.
Vamos, que es más duro que estar trabajando.
(Risas) Sobre todo es más desordenado.
¿Tiene un lugar específico para ver los Fuegos?
No, lo que hacemos es ir a la playa, caminando un poco y buscando el hueco.
¿Todo listo para ver el eclipse? De la mano de Omega han abierto una exposición y todo.
Es mérito de ellos. Trabajan que es impresionante. Todos los días en la sala hay una persona de Omega a disposición de la gente que quiera venir y hacer preguntas sobre el eclipse. Y todo por amor al arte. Eso es increíble.
¿Cuántas exposiciones llevan?
Casi 400 exposiciones. La mayoría son pintores o artistas noveles. Hay algunas como esta de Omega, o la que hicimos este año con Proyecto Hombre y sus diez años del premio de fotografía.
¿Presta ver prosperar a quienes dieron una oportunidad?
Hombre, claro. Da gusto porque la gente, además, se mantiene en contacto y te van contando sus éxitos. Es una maravilla.
¿Cómo va la Fundación?
Tenemos mucha actividad y tratando de mejorar cada día un poquito más. Cada vez hacemos más cosas, tenemos más gente que nos propone cosas y cuentan con nosotros para otras actividades. Nos encanta poner nuestro granito de arena en Gijón.
¿Gijón está masificado?
Eso es muy difícil. Puede que sí. A mi me resulta muy agradable venir caminando y ver gente en la calle, pero claro, no vivo en el centro y también entiendo que el señor que vive en la plaza del Marqués o en Instituto y tiene debajo la movida durante todo el verano esté hasta la coronilla. Pero bueno, que yo desde mi casa también oigo el parque de los Hermanos Castro o la Feria de Muestras. Cada uno tenemos lo nuestro (risas). Y es verano hombre, hay que dar un poco de cuartel.
Es lo malo de vivir en un paraíso…
Efectivamente. Este verano nos dijo una persona que venían del infierno, por el tema del calor. Y eso que tenemos un verano increíble.
Tanto que vienen hasta las medusas y las carabelas.
Yo soy de baño, pero de momento he tenido suerte.
¿Ve más limpia el agua?
Estuve en Rodiles el lunes y estaba tan transparente que te veías los pies. En eso mejoramos mucho. Incluso en la playa de Gijón. No te digo para pasar el día, pero aprovechar la bajamar, caminar la playa, pegarte un baño y volverte a casa se puede hacer, aunque haya multitudes. Eso es una gozada. Somos unos privilegiados.
Otra polémica: Feria taurina.
No voy a los toros, pero tampoco voy al fútbol. Con eso ya lo dije todo.
Claro, que no prohibiría por eso jugar al Sporting.
Exacto.
¿Y de Hípico?
Sí, me divierte. Pero no voy a diario.
Para una antropóloga, ver cómo está el mundo debe ser una chifladura.
No se sabe si al final es para bien, para mal. Siempre se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor y quiero creer que no es verdad, pero a veces cuesta. Pones el telediario y dices ¿qué es esto? También hay cosas mejores.
¿Por ejemplo?
Las romerías, que van oleadas de personas. Lo veo por mis hijos. Ahora cogen un autobús, beben más racionalmente y son más civilizados. Nosotros éramos más inconscientes, íbamos sin pensar en el accidente.
Vaya, la juventud no es tan mala…
En general, no es verdad. Todos somos menos educados que antes, pero no solo los jóvenes. Tenemos más estudios y menos educación en lo cotidiano, como dejar pasar a una persona o a alguien mayor sentarse.
Hablemos de Gijón.
Cada vez es mejor y tiene más oportunidades. Sí que debe dar un paso para crear más empleo y que la gente joven se pueda quedar si quiere. Debe haber más opciones que temas de turismo.
¿Pesa lo de Gijonesa del año?
(Risas) Que te reconozcan en tu tierra no tiene comparación con nada.
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